Espiritualidad para principiantes: qué significa ser “espiritual pero no religioso”.

“Ser espiritual pero no religioso” significa en la práctica algo muy profundo: “todos tenemos la capacidad de percibir y obrar el bien”, es decir “todos desean la felicidad unánimemente” nos explica Tomas de Aquino, pero la felicidad no es un fin en si mismo sino una consecuencia de buscar el bien, ya sea propio como el de todos (bien común). En esto radica la profundidad, damos lo que recibimos: el que irradia felicidad recibe felicidad, la felicidad se comparte, así como el bien.
Las religiones en general tienen un fundamento opresivo, se arrogan el derecho de decir lo que esta bien y esta mal (es decir lo que es pecado), de administrar con discrecionalidad, a través de ritos místicos, los dones gratuitos de Dios.
A veces en la calle escuchamos: “en tal iglesia reparten dones” o “en tal iglesia te van a dar tal don”, esto no es así, estas afirmaciones son “opiniones del vulgo” que no tienen nada de fundamento filosófico y ético.
Todos podemos vivir los dones, todos podemos buscar lo correcto y lo mejor (lo correcto por el don de consejo y lo mejor por la misericordia). Nadie puede afirmar con certeza como la divinidad administra los dones. Todos tenemos un don.
Vivimos en un universo donde el azar y el caos están ordenados, la verdad inmaterial existe. La verdad es lo preciso y lo exacto, dos mas dos es siempre cuatro.
La espiritualidad sin religión, y esto es para los principiantes, se basa en una afirmación muy simple: tenemos que elegir entre la rectitud y el pecado, entre un discernimiento edificante, constructivo, evolutivo, benévolo y otro discernimiento caótico, destructivo, injusto, caótico. Todos discernimos, es decir todos calculamos lo que hacemos.
Zarathustra nos lega una afirmación muy importante sobre la espiritualidad:
Zoroastro nos lega una enseñanza sobre la espiritualidad del ser humano
Todo ser desea su bien o perfección nos explica Tomás de Aquino, el bien es razón de causa final es decir explica la transformación de los seres: la naturaleza del gusano es la mariposa, la naturaleza de la semilla es la planta que fructifica. Del mismo modo la naturaleza del ser humano es la conformidad a Dios: ser sabios como Dios es sabio: “Sean perfectos como el Padre celestial es perfecto”, Mateo 5:48.
Se puede ser sabio como Dios sin pertenecer a ninguna religión. Ser sabio es la máxima perfección espiritual a la que puede aspirar el ser humano, no existe nada mas allá de esto. La palabra “santidad”, es un concepto teológico, referido a las religiones, cada religión tiene su propio santo. Pero ser sabio no depende de ninguna administración religiosa.
Y como nos enseña Platón en su mito sobre la caverna, el que escapa de la oscuridad de los grilletes, sube por la caverna y ve por si mismo la luz, corre el riesgo de buscar luego a sus “amigos encadenados”, contarles la verdad sobre la luz al final de la caverna y que estos por el temor a la verdad lo maten. Este es el verdadero riesgo de la espiritualidad sin religión.

Qué significa ser sabio

El sabio

Ser sabio significa amar la virtud por la virtud misma. Aristóteles nos da varias frases sobre el sabio: “corresponde al sabio liderar y no ser liderado”, Metafísica I. El sabio posee a la sabiduría o al espíritu de sabiduría como maestro interior, de allí la capacidad de la escucha: escucha (percibe con atención), medita con intuición e inspiración, decide.
El sabio por la escucha, “emula a Dios”, es decir puede resolver lo que se presenta a su juicio como Dios en persona, porque en esto consiste el estado de gracia, en seguir en todo momento las mociones del espíritu santo o espíritu de sabiduría.
Todos somos sabios en algo, el artesano es sabio en su arte por ejemplo, pero el sabio como tal es el “doctor de sabiduría”. La medicina es una ciencia, esta el que opina de medicina, esta el que es ignorante de medicina, y esta el que sabe de medicina, el que sabe de medicina se llama “doctor de medicina”. Lo mismo ocurre con la sabiduría, el que sabe de sabiduría, el que da ciencia y conocimiento es el “doctor de sabiduría”. De hecho la traducción de la palabra “mago” en arameo significa “doctor de sabiduría”. Por eso a Jesús en el pesebre lo visitan 3 reyes magos es decir gobernantes y doctores de sabiduría de oriente. El rey Salomón ancestro de Jesús también fue un “rey mago”.
El fin de la espiritualidad es ser sabio como Dios, no hay mayor perfección espiritual que esta: “sean perfectos como el padre celestial es perfecto”, Mateo 5:48.
Nadie nace sabio, hay una predisposición, una inclinación a adquirir la ciencia como dice el libro de Sabiduría del Rey Salomón del Antiguo Testamento. ¿Qué utilidad tiene esto? Muy simple en el sabio, se cumplen las promesas de Dios expresadas en las bienaventuranzas: Bienaventurados los puros de corazón porque verán a Dios, Mateo 5:8.
La sabiduría esta asociada íntimamente a la actividad contemplativa, es decir el don de clarividencia y la longevidad, estos son los premios que el sabio recibe por su constancia y devoción a la sabiduría, la esencia de Dios.