Cómo reconocer el don de ciencia, don del espíritu santo, según la biblia. Análisis de ejemplos.

El don de ciencia, que es llamado también entendimiento es diferente a la razón. El entendimiento y la razón son facultades diferentes de la mente: “les abrió el entendimiento para que comprendiesen las escrituras.” Lucas 24:45.
El conocimiento pleno de la revelación de la biblia no puede ser interpretado a la luz de la razón. Cuando hablamos de razón hablamos también de fe, la fe es aceptar el credo, nos explica Tomás de Aquino.
El hombre “razonable” es también un hombre de “fe”. Pero el don de ciencia no esta relacionado con la fe, sino con la seguridad en Dios. La seguridad en Dios no esta relacionado con la creencia sino con un conocimiento especial de las verdades que solo pueden ser percibidas con la inteligencia, como lo explica San Agustín en su obra el maestro, Jesús lo expresa de otra manera: “Nadie puede ver el reino de Dios si antes no renace de lo alto”, Juan 3:3
La importancia de este percibir con la inteligencia, nos lo explica el libro de Apocalipsis:
“En esto consiste la sabiduría, el que tenga entendimiento, calcule el numero de la bestia, pues es numero de un ser humano: seiscientos sesenta y seis”, Apocalipsis 13:18
El don de ciencia nos permite develar los misterios de Dios y de la sabiduría
El libro de Apocalipsis nos enseña que reconocemos los dones de ciencia y sabiduria al reconocer lo que esta oculto y no es evidente en si mismo, el entendimiento penetra en lo intimo del espíritu de Dios.
En términos prácticos el entendimiento o don de ciencia es pensamiento completo, pensamiento progresivo. El entendimiento es leer dentro, es decir nos permite razonar éticamente al diferenciar correctamente el acierto del error.
El don de ciencia es asertivo, frente a un problema nos permite “dar en el blanco”, dicho de otra manera: es lo preciso y lo exacto.
Los dones espirituales se dividen en dos grupos: el primero lo constituyen los “dones de la voluntad” como por ejemplo la misericordia, el mejoramiento continuo, la piedad, la regla de oro.
El segundo grupo lo constituyen los “dones del entendimiento” que son el buen discernimiento, el don de ciencia, el don de sabiduría y el don de consejo. Los dones del entendimiento están siempre juntos, donde esta el consejo esta la ciencia y la sabiduría. Si se tiene uno se tienen todos los demás.
El sacramento de la confirmación en algunas ramas del cristianismo, la religión católica apostólica romana por ejemplo, simboliza la recepción de estos dones, de allí que se declare “adulto” al cristiano.
El don de ciencia es típico de la adultez del hombre y lo que lo diferencia del adolescente, el adolescente adolece, pero de que?, del entendimiento y la sabiduría del espíritu santo.
Jesús nos enseña algunos casos del uso del don de ciencia, en estos casos Jesús resuelve con precisión y exactitud (es asertivo):”al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios” Mateo 22:21, “el que este libre de pecado que tire la primera piedra” Juan 8:7

El don de fortaleza o trabajo progresivo

La virtud de la fortaleza o virtud del trabajo, que es una de las 4 virtudes cardinales comentadas por Tomas de Aquino viene definida como: “mantenernos firmes e inmóviles en el obrar”, también como: “es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien” (Ver libro de descarga gratuita).
El don de fortaleza que es uno de los 7 dones del espíritu es fortaleza progresiva, es decir es el don que resulta de aplicar el pensamiento progresivo (don de ciencia) a la virtud cardinal de la fortaleza.
Al don de fortaleza se lo conoce como Mejoramiento Continuo o Trabajo Progresivo. Es la capacidad de establecernos metas progresivas y logrables en el tiempo. Por ejemplo: me pongo la meta de lograr un titulo universitario, luego me pongo el limite de tiempo: ¿para cuando? y luego establezco para ese objetivo metas pequeñas en semestres y cuatrimestres a evaluar.
En la Biblia Jesús nos pone el ejemplo de las Bodas de Cana:
“Tres días después se celebraron las Bodas de Cana en Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos.Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo:”No tienen vino”. Jesús le respondió: “Mujer, ¿que tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía”. Pero su madre le dijo a los sirvientes: “Hagan todo lo que el les diga”.
Había seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes:
“Llenen de agua esas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. “Saquen ahora, agrego Jesús, y leven al encargado del banquete”. Así lo hicieron.El encargado probo el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabian los sirvientes que habían sacado el agua, llamo al esposo y dijo: “Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tu, en cambio, has guardado el bien vino hasta este momento”. Juan 2:1-10.
Este caso en la Biblia nos presenta la mejora del vino, el vino se presenta mejorado progresivamente, no es un vino de igual calidad que el anterior.
El fin de la virtud de la fortaleza (Aristóteles) es la felicidad; en cambio el fin del don de fortaleza es la bienaventuranza: la vida en común, la vida eterna y la santidad (frutos del espíritu). Es importante recalcar que los dones son camino (camino, verdad y vida) porque son progresivos, es decir tienden a la mejora y al aumento, esto no ocurre con la virtud que se “practica”, los dones “se viven”.
La primera carta a los Corintios nos resume el fin del don de fortaleza: ser cooperadores con la bienaventuranza o mejor dicho: “ser cooperadores de Dios”.
El don de fortaleza es un don del espíritu santo, se conoce como mejoramiento continuo o trabajo progresivo