Cómo ser un soldado de Dios

El apóstol Pablo en su carta a los Efesios compara la vida espiritual con la vida del soldado, y nos describe su armadura: el cinturón de la verdad, la coraza de la justicia, el calzado con el celo para propagar la Buena Noticia. San Agustín también en su libro confesiones nos narra su guerra espiritual.
Somo soldados de Dios en una guerra espiritual
¿Pero contra que es la guerra espiritual?
En Mateo 22:15-22, los fariseos le preguntan a Jesús: ¿Esta permitido pagar el impuesto al César o no?. Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: “Hipócritas por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con la que pagan el impuesto. Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: ¿De quién es esta figura y esta inscripción?. Le respondieron: “Del César”. Jesús les dijo: “Den al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios, lo que es de Dios”.
Jesús en la respuesta es preciso y exacto, Jesús resuelve con la verdad. Jesús resuelve con Don de Consejo. Los dones espirituales tienen todos condición de verdad (“yo soy el camino, la verdad y la vida”, Juan 14:6) es decir son lo preciso y lo exacto. De aquí nace el concepto de Herejía, es decir la enseñanza del error. Un ejemplo de Herejía en Sudamérica, en particular argentina, es la “viveza criolla”.
Un soldado de Dios es una persona que lucha y se enfrenta contra las herejías que nos alejan del camino de la piedad (constancia, firmeza, devoción, ecuanimidad, estabilidad), del camino de la misericordia (amabilidad, afabilidad, benevolencia, benedicencia).
Vivir los dones son el único camino porque son progresivos, tienden a la mejora, al aumento.
La herejía es una obra de la carne, y es el verdadero poder que se opone a las enseñanzas del Reino de Dios, oprimiendo a través del engaño. Tenemos que elegir entre dos caminos es decir la rectitud o el pecado; dos amos:Dios o el dinero; dos enseñanzas: la verdad o la mentira y finalmente dos retribuciones: cosechamos bendición o cosechamos maldición.