El concepto y la definición del bien común según la biblia y la filosofía. Análisis de ejemplos.

La biblia y la filosofía abordan el problema del bien común. La filosofía griega, en particular los trabajos de Aristóteles parten de la idea que el hombre desea la felicidad como bien supremo, y en pos de esto, los seres humanos se asocian entre si y fundan la “polis” o ciudad-estado. Según Aristóteles el hombre es por naturaleza egoísta sin tener en cuenta al otro. Del conflicto de intereses, surge la virtud de la justicia y de su administración a través de la virtud de la prudencia.
La virtud de la prudencia y la justicia aseguran la vida del hombre en sociedad, nos dicen Aristóteles en su obra “Política” y Ética a Nicómaco; y Platón en su obra la República. Pero hay una diferencia entre, el “vivir” y el “buen vivir”.
Aristóteles y Platón sin decirlo, pero nos sugieren, que la virtud si bien tiene como fin la felicidad no pueden asegurar el bien común. Aristóteles en su obra “Politica” solo nos afirma que la existencia de la polis depende de la virtud moral, pero el bien común de la virtud perfecta y que el sabio es quien ejecuta este tipo de virtud como hombre semidivino. Platón nos habla del filósofo en su obra “La Republica” y que corresponde a este el liderazgo de la sociedad para el bien común. En esto consiste la idea de los folósofos clásicos sobre el problema y concepto del bien común.
La biblia en cambio aborda el problema del bien común desde una perspectiva diferente.
Jesús nos explica que el hombre se debate entre el espíritu y la carne, entre dios y el dinero, entre el pecado y la rectitud. La redención del hombre es el paso(o pascua interior)de una vida llena de pecados a una vida de rectitud, y esto se formaliza en el bautismo. La vida recta es actuar siempre por principios éticos:”haz por los demás lo que te gustaría que hicieran por ti”, Mateo 7:12. La vida recta es “imitar a Jesús, es la vida en “gracia de Dios”. Todos tenemos un ranking de rectitud, un ranking de misericordia, un ranking de perseverancia. La rectitud como la misericordia y la perseverancia son dones espirituales. Vivir según el espíritu es vivir los dones, la vida según la carne es practicar el pecado.
Esto se puede ver en un caso o ejemplo práctico de fundamental importancia: “la parábola del buen samaritano” en Lucas 10:25-37, frente al prójimo tenemos una elección de base: pecamos como el levita o el sacerdote y seguimos de largo, o actuamos con misericordia y rectitud ayudando al necesitado. La rectitud y el pecado son soluciones al comportamiento humano, por esto la “educación”.
Cuando la rectitud, la misericordia se imponen entre los hombres surge el orden social ético, este orden es como “Dios desea que los hombres vivan”, y se denomina “comunión” o “vida en común”. De hecho el sacramento que sigue al bautismo es la comunión. ¿Por que? Por que el bien común (sacramento de la comunión) es una consecuencia de la vida recta (bautismo).
El fin de los dones espirituales es la vida eterna, la santidad y el bien común como lo explica el apóstol Pablo en su primera carta a los Corintios:
El bien común es un fruto de la vida según el espíritu según la biblia.
La biblia nos explica que todos tenemos la capacidad de obrar el bien, de obrar con rectitud, el problema del bien común es un problema de educación. Cuando los hombres se entregan a las pasiones y al error, el sentido de la rectitud como base del comportamiento ético y social se pierde, dando lugar a la mas oscura ignorancia.
La biblia nos llama a “vivir los dones”, a buscar lo correcto y lo mejor en nuestro quehacer diario (lo correcto por el consejo y lo mejor por la misericordia), el bien común es una consecuencia lógica de esto.