Alegría y felicidad. ¿Que son y cuál es la diferencia?

La felicidad y la alegría son emociones. La alegría es una exaltación del ánimo, es además un fruto del espíritu: “Por el contrario, el fruto del espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia”, Gálatas 5:22-23.
La felicidad no figura entre los frutos del espíritu porque la alegría implica felicidad pero no al revés.
La alegría puede ser una emoción pasajera pero Jesús nos habla de la “alegría de la misericordia”, como en la Parábola del hijo pródigo, que es una de las parábolas sobre la importancia de la misericordia, en Lucas 15:11-31. Un padre tiene dos hijos, uno pide por adelantado la herencia y se va a otro país, malgasta toda su fortuna y cuando sobreviene una hambruna en ese país piensa en su familia. Cuando vuelve el padre lo perdona y el hijo fiel reclama por la acción del padre, con lo cual responde:”Es justo que halla fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”, Lucas 15:31.
La alegría como don o perfección de Dios es una finalidad de la vida como la paz; la alegría es una maduración de los dones.
La felicidad, Aristóteles la define como “bienestar acompañado de virtud”, para Aristóteles la felicidad es una recompensa, esta es la dimensión moral de la virtud.
La felicidad es el fin del alma humana, todos deseamos la felicidad.
Para Jesús en cambio la felicidad es una bienaventuranza, es decir tiene una dimensión ética, como en el Sermón del Monte: “felices los misericordes porque obtendrán misericordia”, Mateo 5:7. La felicidad es un retorno (recibimos lo que damos, cosechamos lo que sembramos), es decir esta unida a la capacidad de colocarnos en el otro, en la empatia, para recibir felicidad hay que darla, la verdadera felicidad se comparte.