El despertar espiritual

Los dones espirituales son perfecciones (Tomas de Aquino, Suma de Teología). No toda virtud es un don espiritual, cuando una virtud no admite un proceso de completamiento esa virtud es un don, una virtud perfecta, los dones son virtudes infusas. Por ejemplo la justicia no es un don, porque la equidad completa la justicia, es decir cuando una ley no es suficiente para resolver un caso se recurre a la jurisprudencia (equidad). La misericordia en cambio no puede ser mejorada ni superada en su género y por esto es un don.
Los dones son progresivos, difusivos, edificantes; los dones se viven no se practican (virtud moral) porque se crece.
La progresividad de los dones tiene una consecuencia: los dones fructifican cuando se los vive. Esta fructificación es la “iluminación espiritual” (Gnosis).
El Rey Salomón nos relata su iluminación espiritual (Gnosis):
“En Gabaón, el Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Dios le dijo: “Pídeme lo que quieras”. Salomón respondió:…Concede a tu servidor un corazón que sepa escuchar, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal.
Al Señor le agrado que Salomón le hiciera este pedido, y Dios le dijo:. Té doy un corazón sabio y entendido”, 1 Reyes 3:5-10.
Este despertar del Rey Solomon implica que el recibe la sabiduría para liderar con éxito su nación, Dios le da la escucha, es decir Dios le da un “corazón que sabe escuchar” para resolver como Dios en persona lo que se le presente a su juicio, Salomón “emula” a Dios y así ocurre en el caso de las dos prostitutas, 1 Reyes 3:16-28.
No solamente esto también: “Dios concedió a Salomón una sabiduría y una inteligencia extremadamente grandes, y tanta amplitud de espíritu cuanta arena hay en las playas del mar”; 1 Reyes 5:9.
¿Para que sirve pedir la escucha a Dios?
Dios le otorga a Salomón protección invisible y la guía divina, es decir la vida eterna, es decir le comunica a Salomón la comunión con los ángeles y arcángeles.
Esta guía divina es sumamente importante en las decisiones de estado tal es así que en la Biblia, en el Libro de Daniel, se nos narra una historia entre el profeta Daniel y el Rey de Babilonia. El Rey de Babilonia tiene unos sueños premonitorios muy importantes y al referirse al profeta Daniel, lo hace en estos términos:
don de clarividencia
Dios le otorga a Daniel la capacidad de resolver enigmas y acertijos, de ver en lo oculto y el parecer de Dios en materias de gran importancia, y en esto consiste el don de la clarividencia.
Dios hizo de Salomón y Daniel verdaderos líderes. El verdadero liderazgo es el que proviene de Dios y no de los hombres.
Libro Gratuito de Filosofía del autor en formato PDF para descarga
Novela Gratuita del autor en formato PDF para descargar

Anuncios