Las mejores frases de Platón sobre la vida, el amor y la felicidad

“Los que filosofan en el recto sentido de la palabra se ejercitan en morir”
Fedón, de Platón.

“La opinión es un estado intermedio entre la ignorancia y el conocimiento”               El Banquete, de Platón

“Lo semejante busca lo semejante”                 
El Banquete, de Platón

“Los ignorantes ni aman la sabiduría ni desean hacerse sabios, pues en esto precisamente es la ignorancia es una cosa molesta”      
El Banquete, de Platón

“La mayor injusticia es parecer justo sin serlo”
Platón

“Conócete a ti mismo”
Platón

Fe, esperanza y Amor. Un análisis de las virtudes teologales.

La fe, la esperanza y el amor de caridad son virtudes infusas es decir no pueden adquirirse ni mediante el estudio ni la practica, es decir son virtudes del espíritu, son regalos y completan las 7 virtudes cardinales junto con la templanza, la fortaleza, la justicia y la prudencia que son virtudes del alma. El concepto de virtud infusa aparece en la teología de San Agustín y Tomas de Aquino y complementan las virtudes estudiadas por Aristóteles.
Los dones de la fe, la esperanza y el amor de caridad no se reciben al mismo tiempo y para esto hay que tener en cuenta las definiciones:
a)la fe es aceptar el credo. El credo son una serie de afirmaciones que el creyente acepta como verdaderas, en particular esta el credo católico.
b) la esperanza es la seguridad de recibir la vida eterna
c)El amor de Caridad, en griego conocido como Ágape, es el Amor al bien, es el amor perfeccionado por la naturaleza del bien, es el amor proyectado hacia toda la obra de Dios: es el amor a los animales, la ciencia, la ecología, el medio ambiente, por este amor vemos las cosas con la mente de Dios y somos participes de las bienaventuranzas.
La esperanza y la fe son virtudes infusas que una vez recibidas se concretan, es decir tienen su “fructificación” en el Amor de Caridad. ¿Porque? La Caridad perfecciona la fe y da lugar a la Seguridad o Confianza en Dios, por eso luego de recibir la Caridad se habla de “Perseverancia y seguridad en Dios”.
La infusión de la Caridad es recibir al “espíritu santo” como consecuencia de la “progresividad”, en filosofía se conoce esto como Gnosis. La Vida Eterna en cambio es el conocimiento de Dios a través de la actividad contemplativa: “Esto es la vida eterna que te conozcan a ti único Dios verdadero”, Juan 17:8. La esperanza se consuma en la vida eterna. Cuando recibimos la Caridad quedan 3 dones: la perseverancia, la seguridad en Dios y la vida eterna.Por eso Tomas de Aquino habla de los 7 dones del espíritu santo.
La Caridad da lugar a la vida adulta, que es la conformidad a Dios.
Con la infusión del Amor de Caridad, en la religión cristiana esta simbolizada con el sacramento de la confirmación, se perfeccionan las virtudes cardinales de la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza y por la perseverancia se alcanzan los frutos del espíritu, que son los fines últimos de la vida. La semejanza a Dios se transforma en Imagen.
Los dones son progresivos, es decir son “camino”(Juan 14:6)tienden a la mejora, al aumento y cuando se viven dan lugar a otros dones y bendiciones como se explica en las bienaventuranzas del Sermón del Monte.
Las virtudes infusas maduran o se perfeccionan en los frutos del espíritu, Gálatas 5:22-23.
Los frutos del espíritu son la concreción del amor, la fe y la esperanza humana.

El significado del Amor

Amor de Cristo

El verdadero amor es ese que tiene en cuenta al otro, es el amor basado en la facultad espiritual de la empatía, es el amor que busca los verdaderos bienes de la vida.
La verdad y el amor son conceptos distintos, que pueden coincidir o no. El amor puede ser un apego o una pasión. Los apegos son movimientos del espíritu como el gozo y la esperanza, el amor apego es el Ágape, es el amor a la sabiduría o philosophia en griego. El amor pasión es el amor relacionado con los movimientos del alma como la vergüenza y la culpa, este amor es el amor propio.
La verdad en cambio es una concordancia entre lo que el objeto es y lo que parece.
El amor se revela en nuestra forma de elegir, cuando buscamos lo mejor del otro y lo mejor de nosotros mismos, cuando minimizamos el error y el sufrimiento estamos buscando ese amor sublime que nos une al otro y a Dios y que nos hace vivir en comunión. Este es el Amor bienaventurado que enseña Jesús en el Sermón del Monte: “así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros”, Juan 13:34. Es el amor incondicional que no busca una retribución egoísta sino que busca aumentar el orden y la perfección dentro de nosotros mismos y el cosmos entero. Y así se cumple lo que dice Santo Tomas: el amor es fuerza de unión.