El don de fortaleza o trabajo progresivo

La virtud de la fortaleza o virtud del trabajo, que es una de las 4 virtudes cardinales comentadas por Tomas de Aquino viene definida como: “mantenernos firmes e inmóviles en el obrar”, también como: “es la virtud moral que asegura en las dificultades la firmeza y la constancia en la búsqueda del bien” (Ver libro de descarga gratuita).
El don de fortaleza que es uno de los 7 dones del espíritu es fortaleza progresiva, es decir es el don que resulta de aplicar el pensamiento progresivo (don de ciencia) a la virtud cardinal de la fortaleza.
Al don de fortaleza se lo conoce como Mejoramiento Continuo o Trabajo Progresivo. Es la capacidad de establecernos metas progresivas y logrables en el tiempo. Por ejemplo: me pongo la meta de lograr un titulo universitario, luego me pongo el limite de tiempo: ¿para cuando? y luego establezco para ese objetivo metas pequeñas en semestres y cuatrimestres a evaluar.
En la Biblia Jesús nos pone el ejemplo de las Bodas de Cana:
“Tres días después se celebraron las Bodas de Cana en Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos.Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo:”No tienen vino”. Jesús le respondió: “Mujer, ¿que tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía”. Pero su madre le dijo a los sirvientes: “Hagan todo lo que el les diga”.
Había seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes:
“Llenen de agua esas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. “Saquen ahora, agrego Jesús, y leven al encargado del banquete”. Así lo hicieron.El encargado probo el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabian los sirvientes que habían sacado el agua, llamo al esposo y dijo: “Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tu, en cambio, has guardado el bien vino hasta este momento”. Juan 2:1-10.
Este caso en la Biblia nos presenta la mejora del vino, el vino se presenta mejorado progresivamente, no es un vino de igual calidad que el anterior.
El fin de la virtud de la fortaleza (Aristóteles) es la felicidad; en cambio el fin del don de fortaleza es la bienaventuranza: la vida en común, la vida eterna y la santidad (frutos del espíritu). Es importante recalcar que los dones son camino (camino, verdad y vida) porque son progresivos, es decir tienden a la mejora y al aumento, esto no ocurre con la virtud que se “practica”, los dones “se viven”.
La primera carta a los Corintios nos resume el fin del don de fortaleza: ser cooperadores con la bienaventuranza o mejor dicho: “ser cooperadores de Dios”.
El don de fortaleza es un don del espíritu santo, se conoce como mejoramiento continuo o trabajo progresivo

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Sembrar y cosechar en el espíritu: el amor nos libera de la Ley.

Jesús nos presenta los problemas prácticos de los mandamientos en los evangelios:
1) El precepto no mentiras o dar falso testimonio (9 mandamiento en el Libro Éxodo): ¿que ocurre cuando para salvar una vida hay que mentir?, ¿Donde esta lo correcto?. Jesús dice: “yo soy el camino, la verdad y la vida”, Juan 14:6. Camino, verdad y vida son las características del bien. El bien es camino porque se crece, es la verdad porque es lo preciso y lo exacto y es vida porque cuando la verdad no es suficiente debe prevalecer la vida. Cuando la verdad y la vida se oponen debe prevalecer la vida. Hay situaciones en las que el noveno mandamiento del libro de Éxodo, no puede ser cumplido.
2) El precepto santificar las fiestas, 4 mandamiento en el libro Éxodo 20. Jesús curaba en los día sábado, cuando estaba prohibido trabajar: “Si ha alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?, Lucas 14:5.
Es por esto que en la Carta de Santiago se enfatiza:”si ustedes cumplen la Ley por excelencia: Amaras a tu prójimo como a ti mismo, proceden bien”, Santiago 2:8; los que viven de acuerdo al espíritu están libres de los diez mandamientos.
Con Jesús los diez mandamientos quedan caducos. Jesús nos habla de vivir según el espíritu, no según la ley de Moisés.
Vivir según el espíritu es vivir los dones y en particular el Amor de Caridad. La Carta a los Gálatas nos recuerda:
Vivir según el espíritu: la ley de la cosecha y la siembra nos explica que si sembramos en el espíritu cosechamos en el espíritu.
La vida eterna es el conocimiento de Dios: “Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti el único Dios verdadero”, Juan 17:3. Este conocimiento que es un don, es lo que se cosecha cuando sembramos dones. Los dones fructifican cuando se los vive.
Vivir según el espíritu es adquirir sabiduría (conocimiento de los medios correctos para vivir), retenerla y ponerla en practica con constancia (Don de Temor de Dios) como explica la parábola del sembrador, “Explicación de la Parabola del sembrador”, Lucas 8:11-15. La constancia (Temor de Dios) es el camino hacia la iluminación espiritual (Vida eterna).

El oráculo y el médium. Semejanzas y diferencias.

Platón y Aristóteles concuerdan en sus estudios filosóficos en la existencia de entes inmateriales, entes que solo pueden ser captados por la inteligencia. Platón en su obras “La República”, “Fedón”, “El Banquete”, nos habla de las Formas y del Mundo de las Ideas; “lo bello”, “lo justo” y los géneros en general tendrían existencia en este plano. Platón sostiene que el “Mundo de las ideas” seria el lugar de residencia de las almas después de la muerte e insinúa la idea de la reencarnación.
Aristóteles demuestra en su obra Metafísica la existencia de entes inmateriales como la sabiduría y la matemática, estos son los entes metafísicos por excelencia, nosotros no inventamos las matemáticas, las “descubrimos”, porque ya existen.
La sabiduría según los griegos es un ente eterno y primordial. Cuando una persona establece un vinculo entre esta sabiduría primordial y el mundo físico, era considerado según los griegos como un oráculo: Delfos, Siwa, etc. Hay que entender que en la filosofía griega no existe el concepto de espíritu, de allí que no hay diferencia entre médium y oráculo.
Jesús en los evangelios jamas habla del alma, que es un concepto griego, nos habla del espíritu y acá es donde aparece la diferencia entre médium y oráculo.
El médium y el oráculo, si son genuinos, pueden establecer una comunicación con el plano inmaterial, pero el médium busca la ganancia de dinero y por esto esta relacionado con el error, la herejía.
El oráculo, en el sentido Bíblico, en cambio es una persona capacitada por el espíritu para cumplir una acción “providencial”, es decir aumentar la Bienaventuranza (Mateo 5, Lucas 6): José que adivina los sueños del Faraón, interpreta el futuro y salva tanto a judíos como egipcios del hambre (Libro de Génesis 41), Salomón que otorga la justicia de Dios en su juicio a las dos prostitutas (1 Reyes 3) son casos de Oráculos.
En la Biblia, hay un caso particular que nos muestra la diferencia entre el médium y el oráculo, “Samuel y la nigromante de Endor”, 1 Samuel 28, 3-16:
Samuel había muerto. Todo Israel estaba en duelo por el y lo habian sepultado en Rama, su ciudad. Saúl por su parte había expulsado del país a los nigromantes y adivinos.
Los filisteos se reunieron y fueron a acampar en Suném. Saúl concentro a todo Israel y camparon en Gelboé. Pero al divisar al ejercito Filisteo, tuvo miedo y se estremeció su corazón. Luego interrogo al Señor, pero el no le respondió ni por sueños, ni por el Urim, ni por los profetas. Entonces Saúl dijo a sus servidores: “Busquen una nigromante, para que yo vaya a verla y la consulte”. Sus servidores le dijeron: “Precisamente hay una nigromante en Endor”.
Saúl se disfrazo, poniéndose otra ropa, y partió en compañía de dos hombres.Llegaron de noche, y Saúl dijo a la mujer:”Predíceme el futuro evocando a un muerto y haz que se aparezca el que yo e diga”. Pero la mujer le respondió: “Tu sabes bien lo que hizo Saúl, como extirpo del país a nigromantes y adivinos.
¿Porque me tiendes una trampa para hacerme morir?. Entonces Saul le juro por el Señor: ¡Por la vida del Señor, nadie te inculpara a causa de esto. La mujer le dijo:”¿Quien quieres que se te aparezca?”. “Que se me aparezca Samuel”, respondió el.
La mujer vio a Samuel, y lanzo un fuerte grito. Luego dijo a Saul: ¿Porque me has engañado? ¡Tu eres Saul!. Pero el rey le dijo: “No temas. Dime lo que has visto”. La mujer le respondio a Saul: “Vi un dios que subía de los profundo de la tierra”. “¿Que forma tiene?”, pregunto el. Ella respondió: “Es un anciano que sube y esta envuelto en un manto”. Saúl comprendió entonces que era Samuel, y se postro con el rostro a tierra.
Samuel dijo a Saul: “Porque me has perturbado, haciendome subir?. “Es que estoy en un grave aprieto, respondio Saul, los Filisteos me hacen la guerra y Dios se ha apartado de mi: ya no me responde, ni por medio de los profetas ni en sueños. Por eso te llamé para que me indiques que debo hacer”.
Samuel replico: “Si el Señor se ha apartado de ti y se te ha vuelto hostil, ¿porque me interrogas a mi? El Señor ha obrado contigo conforme a lo que predijo por mi intermedio”.
En los evangelios, Jesús se nos presenta como “hijo del hombre” y oráculo de Dios. El fin del oráculo es la bienaventuranza, obra por y para esta. De allí que en la primera cata del apóstol Pedro se afirme:

Un oráculo es una persona capacitada por Dios para cumplir con un designio, el fin del oráculo es aumentar la bienaventuranza.

Metafísica: ¿Que es, y de que trata?

Según Aristóteles la metafísica es la filosofía primera, es decir en el universo todo es substancia, al estudio de las substancias sensibles corresponde la física y la estudio de la substancia inmóvil y eterna corresponde la metafísica. Desde este punto de vista la metafísica es un conocimiento teórico por excelencia: “mas allá de la física, meta-física”.
Aristóteles divide el estudio de la metafísica en dos obras: “Metafísica” y “Categorías”. Mas tarde Tomas de Aquino retoma los estudios de Aristóteles y desarrolla la Metafísica escolástica en sus libros Summa de Teología y Del Ente produciéndose una división entre la Metafísica de Aristóteles y la de los teólogos de la iglesia.
La Metafísica de Aristóteles se desarrolla en el estudio de los siguientes puntos:
a) El estudio de la ciencia primera, la ciencia de los principios y de la verdad: la sabiduría.
b) El estudio de la ontología, la ciencia de ser en tanto que ser.
c) El desarrollo de un vocabulario filosófico y metafísico, estableciendo una serie de definiciones que son la base de los análisis de todas sus obras, haciendo así de la Metafísica, el libro “base de Aristóteles”. El libro Metafísica es la base de todos los demás libros y estudios de Aristóteles: Ética (Etica a Nicomaco), Biología (Acerca del alma), Ciencias Políticas (Política) y Dialéctica (Retorica)
d)Una teología primera.
Toda la filosofía clásica parte de este libro y sus aportes al conocimiento practico son (si bien es una filosofía teórica):
* el estudio del bien y del mal y su aplicación a las ciencias del comportamiento humano: la sociología, la psicología.
* la aplicación de la sabiduría en el liderazgo, que luego retoma en su obra “Política”: “Corresponde al sabio dirigir y no ser dirigido”.
* el estudio de la falsa filosofía o sofistica.
* la retórica primera, es decir la auditoria de la comunicación, la detección del error en la comunicación.
La metafísica que es la filosofía primera, nos enseña el verdadero liderazgo

Alegría y felicidad. ¿Que son y cuál es la diferencia?

La felicidad y la alegría son emociones. La alegría es una exaltación del ánimo, es además un fruto del espíritu: “Por el contrario, el fruto del espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia”, Gálatas 5:22-23.
La felicidad no figura entre los frutos del espíritu porque la alegría implica felicidad pero no al revés.
La alegría puede ser una emoción pasajera pero Jesús nos habla de la “alegría de la misericordia”, como en la Parábola del hijo pródigo, que es una de las parábolas sobre la importancia de la misericordia, en Lucas 15:11-31. Un padre tiene dos hijos, uno pide por adelantado la herencia y se va a otro país, malgasta toda su fortuna y cuando sobreviene una hambruna en ese país piensa en su familia. Cuando vuelve el padre lo perdona y el hijo fiel reclama por la acción del padre, con lo cual responde:”Es justo que halla fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”, Lucas 15:31.
La alegría como don o perfección de Dios es una finalidad de la vida como la paz; la alegría es una maduración de los dones.
La felicidad, Aristóteles la define como “bienestar acompañado de virtud”, para Aristóteles la felicidad es una recompensa, esta es la dimensión moral de la virtud.
La felicidad es el fin del alma humana, todos deseamos la felicidad.
Para Jesús en cambio la felicidad es una bienaventuranza, es decir tiene una dimensión ética, como en el Sermón del Monte: “felices los misericordes porque obtendrán misericordia”, Mateo 5:7. La felicidad es un retorno (recibimos lo que damos, cosechamos lo que sembramos), es decir esta unida a la capacidad de colocarnos en el otro, en la empatia, para recibir felicidad hay que darla, la verdadera felicidad se comparte.

Fe, esperanza y Amor. Un análisis de las virtudes teologales.

La fe, la esperanza y el amor de caridad son virtudes infusas es decir no pueden adquirirse ni mediante el estudio ni la practica, es decir son virtudes del espíritu, son regalos y completan las 7 virtudes cardinales junto con la templanza, la fortaleza, la justicia y la prudencia que son virtudes del alma. El concepto de virtud infusa aparece en la teología de San Agustín y Tomas de Aquino y complementan las virtudes estudiadas por Aristóteles.
Los dones de la fe, la esperanza y el amor de caridad no se reciben al mismo tiempo y para esto hay que tener en cuenta las definiciones:
a)la fe es aceptar el credo. El credo son una serie de afirmaciones que el creyente acepta como verdaderas, en particular esta el credo católico.
b) la esperanza es la seguridad de recibir la vida eterna
c)El amor de Caridad, en griego conocido como Ágape, es el Amor al bien, es el amor perfeccionado por la naturaleza del bien, es el amor proyectado hacia toda la obra de Dios: es el amor a los animales, la ciencia, la ecología, el medio ambiente, por este amor vemos las cosas con la mente de Dios y somos participes de las bienaventuranzas.
La esperanza y la fe son virtudes infusas que una vez recibidas se concretan, es decir tienen su “fructificación” en el Amor de Caridad. ¿Porque? La Caridad perfecciona la fe y da lugar a la Seguridad o Confianza en Dios, por eso luego de recibir la Caridad se habla de “Perseverancia y seguridad en Dios”.
La infusión de la Caridad es recibir al “espíritu santo” como consecuencia de la “progresividad”, en filosofía se conoce esto como Gnosis. La Vida Eterna en cambio es el conocimiento de Dios a través de la actividad contemplativa: “Esto es la vida eterna que te conozcan a ti único Dios verdadero”, Juan 17:8. La esperanza se consuma en la vida eterna. Cuando recibimos la Caridad quedan 3 dones: la perseverancia, la seguridad en Dios y la vida eterna.Por eso Tomas de Aquino habla de los 7 dones del espíritu santo.
La Caridad da lugar a la vida adulta, que es la conformidad a Dios.
Con la infusión del Amor de Caridad, en la religión cristiana esta simbolizada con el sacramento de la confirmación, se perfeccionan las virtudes cardinales de la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza y por la perseverancia se alcanzan los frutos del espíritu, que son los fines últimos de la vida. La semejanza a Dios se transforma en Imagen.
Los dones son progresivos, es decir son “camino”(Juan 14:6)tienden a la mejora, al aumento y cuando se viven dan lugar a otros dones y bendiciones como se explica en las bienaventuranzas del Sermón del Monte.
Las virtudes infusas maduran o se perfeccionan en los frutos del espíritu, Gálatas 5:22-23.
Los frutos del espíritu son la concreción del amor, la fe y la esperanza humana.

La prudencia y la sabiduría.¿Cuál es la diferencia?

Aristóteles escribió sobre la prudencia: “En cuanto a la prudencia, podemos llegar a comprender su naturaleza, considerando a que hombres llamamos prudentes.En efecto,parece propio del hombre prudente el ser capaz de deliberar rectamente sobre lo bueno y conveniente para si mismo, no en un sentido parcial, por ejemplo, para la salud, para la fuerza, sino para el vivir bien en general. Una señal de ello es el hecho de que, en un sentido particular, llamamos prudentes a los que para alcanza algún bien, razonan adecuadamente, incluso en materias de las que no hay arte…la prudencia no podrá ser ni ciencia ni arte. Resta, pues, que la prudencia es un modo de ser racional verdadero y practico, respecto de lo que es bueno y malo para el hombre”. Libro VI, Ética Nicomaquea.
La virtud de la prudencia de acuerdo a Aristóteles es la virtud mas elevada y propia del hombre sensato que busca su felicidad, es decir es la virtud que consiste en razonar adecuadamente, que es lo contrario al hombre intemperante, es decir el hombre que actúa por pasión.
La sabiduría en cambio es ciencia y virtud infusa. Sobre la ciencia de la sabiduría Aristóteles escribió: “Basándonos en las precisiones que hicimos anteriormente acerca de la cual de las ciencias debería llamarse sabiduría…En efecto, en la medida que es la ciencia dominante y soberana, a la cual las demás, como de si esclavas se tratara…es justo aplicárselo a la ciencia del fin y del bien, pues en vista de este las demás cosas existen. Pero en la medida que ha sido definida como la ciencia de las primera causas y de lo cognoscible por excelencia es justo también que la ciencia de la substancia sea la sabiduría”. Libro III, Capitulo II, Texto de Metafísica (Aristóteles).
Santo Tomás nos explica: “Dios es la sabiduría misma”.
Pero también la sabiduría es virtud infusa como la vida eterna, es decir no son accesibles ni por la practica ni por el estudio como la prudencia.
Los discípulos adquieren la sabiduría en Pentecostés: “Al llegar el dia de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto vino del cielo un ruido, semejante a una ráfaga de viento, que resonó en toda la cosa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del espíritu santo…” Hechos de los apóstoles 2:1-2.
El don de sabiduría es un regalo del espíritu santo.
Por la virtud de la sabiduría vemos las cosas con los ojos de Dios, es decir con la sencillez que nos describe la carta de santiago y recibimos una capacidad especial para discernir y escuchar a los demás: “escucha (percibe con atención), medita (con intuición e inspiración), decide. Es decir por la virtud de la sabiduría somos bienaventurados y participes de las bendiciones (promesas) de Dios expuestas en el sermón del monte.