Enseñanzas de sabiduría: la importancia parábola de la lámpara en los evangelios

Jesús nos enseña la parábola de la lámpara:
“También les dijo: “Acaso se trae una lámpara para ponerla bajo un cajón o debajo de la cama? No, una lámpara se pone en alto, para que alumbre. De la misma manera, no hay nada escondido que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a ponerse en claro. Los que tienen oídos, que oigan.”, Marcos 4:21-23.
Así como el sol nos transmite sus rayos, Dios nos transmite su sabiduría. La sabiduría es la luz espiritual del hombre, la sabiduría es el conocimiento de los medios correctos para vivir. La sabiduría se compara con la luz porque con la sabiduría podemos tomas decisiones precisas y exactas (asertividad) y así evitar el error. El error y el acierto son progresivos: “Porque siembran viento, y recogerán tempestades.”, Oseas 8:7.
Jesús nos explica en las bienaventuranzas del Sermón del Monte que hay conductas ordenas a premios (Lucas 6:20-23) y conductas ordenadas a castigos (Lucas 6:24-26), premios para los asertivos y los progresivos; y castigos para los caóticos, los involutivos, los injustos. Esta es la máxima enseñanza de la sabiduría divina, con los valores, el amor y los mandamientos no hacemos nada; ¿Qué problema resolvemos con el amor o los mandamientos?. La enseñanza del error (herejía) no conduce a ningún lado, solo los dones espirituales son camino (“Yo soy el camino, la verdad y la vida”, Juan 14:6). Los problemas se resuelven siendo asertivos, sabiendo “dar en el blanco”, esta es la verdadera utilidad de la sabiduría: “Puedes ponerte a la sombra de la sabiduría o a la sombra del dinero, pero la sabiduría tiene la ventaja de dar vida a quien la posee”, Eclesiastés 7:12. La sabiduría es útil para todos, hasta el hombre perverso necesita de la sabiduría para discernir, sin sabiduría es imposible medir el error, algo que es fundamental en la toma de decisiones.
Jesús además nos dice en sus enseñanzas que debemos predicar con el ejemplo, iluminar a los demás con nuestra rectitud, nuestra misericordia (compasión, amabilidad, benevolencia), ser lámparas como Jesús lo fue: “Porque esta es la voluntad de Dios; que haciendo el bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos”, 1 Pedro 2:15. En el Reino de los Cielos, de acuerdo a la doctrina de los evangelios, liderar es servir a las necesidades de los demás: “Así que los últimos serán primeros, y los primeros, últimos.”, Mateo 20:16.

Los misterios del Reino: El significado bíblico de la Parábola del Banquete de Bodas

Jesús compara el Reino de los Cielos con una celebración: el Reino es alegría, felicidad radiante, gozo. Es por esto que el maestro nos relata la Parábola del Banquete de Bodas:
“Jesús volvió a hablarles en parábolas y les dijo: ´El reino de los cielos es como un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus siervos que llamaran a los invitados, pero estos se negaron a asistir al banquete. Luego mandó a otros siervos y les ordenó: ´Digan a los invitados que ya he preparado mi comida: Ya han matado mis bueyes y mis reses cebadas, y todo está listo. Vengan al banquete de bodas´. Pero ellos no hicieron caso y se fueron: uno a su campo, otro a su negocio. Los demás agarraron a los siervos, los maltrataron y los mataron. El rey se enfureció. Mandó su ejército a destruir a los asesinos y a incendiar su ciudad. Luego dijo a sus siervos: ´El banquete de bodas está preparado, pero los que invité no merecían venir. Vayan al cruce de los caminos e inviten al banquete a todos los que se encuentren´. Así que los siervos salieron a los caminos y reunieron a todos los que pudieron encontrar, buenos y malos, y se llenó de invitados el salón de bodas.
Cuando el rey entró a ver a los invitados, notó que allí había un hombre que no estaba vestido con el traje de boda. ´Amigo, ¿Cómo entraste aquí sin el traje de boda?´, le dijo. El hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: ´Atenlo de pies y manos, y échenlo afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes´.
Porque muchos son los invitados, pero pocos los escogidos.”, Mateo 22:1-14.
El Reino de los Cielos es una invitación universal a todos los seres humanos a participar de la vida de Dios, “vivir sus dones” es convivir con Dios, este es el verdadero significado de la parábola. Pero no todos aceptan esta invitación, los que pecan, los que practican el error, no pueden participar de la “celebración de Dios”. Y los que aceptan participar de estos misterios tienen que tener el corazón bien predispuesto, estar preparados, “estar bien vestidos”, sin conversión Dios no puede aceptarnos.

La Parábola del Banquete de Bodas

“Hijo del Hombre”: ¿Porqué Jesús usa esa expresión en la Biblia para referirse a él mismo?

El titulo “Hijo del Hombre” aparece por primera vez en el antiguo testamento en los libros de Ezequiel y Daniel. El Reino de Dios y el hijo del hombre están asociados entre si en un futuro próximo: “Estaba yo mirando en las visiones de la noche, y he aquí que en las nubes del cielo venía alguien como un Hijo del Hombre.”, Daniel 7:13.
El libro de Daniel también llama al profeta hijo del hombre: “Luego vino cerca de donde yo estaba. Y cuando llegó, me atemoricé y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: —Comprende, hijo del hombre, porque la visión tiene que ver con el tiempo del fin”, Daniel 8:17.
Ezequiel, en el libro que lleva su nombre recibe el mismo título: “Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel.”, Ezequiel 3:1. En el antiguo testamento la interpretación de este titulo es incierto.
Pero el Nuevo Testamento es mas específico. En Jesús, el titulo tiene una connotación especial. Jesús también, pero de un modo mas original, usa la expresión o el título, “Hijo del Hombre” en la Biblia para referirse a él mismo.
En el evangelio de Juan hay siete afirmaciones del “Yo soy”: “Yo soy el Pan de Vida”, Juan 6:35; “Yo soy la luz del mundo”, Juan 8:12; “Yo soy la Puerta”, Juan 10:9; “Yo soy el Buen Pastor”, Juan 10:11; “Yo soy la resurrección y la vida”, Juan 11:25; “Yo soy la vid”, Juan 15:5; “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, Juan 14:6.
Jesús personifica las perfecciones de Dios, es decir los dones y cualidades de Dios: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que esta en los Cielos es perfecto.”, Mateo 5:48. Jesús es la segunda persona de la Santísima Trinidad junto con el Padre y el Espíritu Santo. Jesús hace en su persona, los dones de Dios (los dones son perfecciones), Jesús es la sabiduría es decir Jesús es la puerta y el pan de vida, Jesús es la guía de Dios: Jesús es el buen pastor y la luz del mundo; Jesús personifica el bien: Jesús es camino, verdad y vida.
El Reino de Dios se nos presenta como una doctrina de misterios, muchas de las enseñanzas de Jesús si bien tienen una base metafísica, no pueden ser interpretadas racionalmente, se necesita del don de ciencia: “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las escrituras”, Lucas 24:45.
El Reino de los Cielos tiene un doble sentido: el hombre busca la perseverancia de Dios, el hombre se hace “hijo de Dios”; y la perseverancia, que es un don espiritual, se personifica en Jesús, Dios se hace “hijo del hombre”.

El conocimiento Gnóstico de los evangelios: “La sal con la que todos serán sazonados es el fuego”, Marcos 9:49

Jesús les promete a los discípulos un nuevo nacimiento, una nueva infancia: “La sal con la que todos serán sazonados es el fuego. La sal es buena, pero, si deja de ser salada, ¿cómo le pueden volver a dar sabor?. Que no falte la sal entre ustedes, para que puedan vivir en paz unos con otros.”, Marcos 9:49-50.
La sal representa la sabiduría, porque la sabiduría como la sal tiene su propio sabor para los que viven de acuerdo al espíritu, es decir, en armonía con la Ley de Dios. La sabiduría (el amor a la virtud y el conocimiento de los medios correctos para vivir) es cambio es locura para los que viven de acuerdo a la carne: “La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo”, Romanos 8:7.
Esta promesa del espíritu de sabiduría, el espíritu santo en la teología cristiana, en el evangelio de Marcos es concordante con las parábolas sobre el Reino de Dios, el Reino de los Cielos es el crecimiento en valores, y este crecer nos lleva a que en algún momento no quede otra virtud mas que el amor de Dios, es decir su sabiduría y es así que nacemos de nuevo. El Reino es progresivo, incremental, paulatino y comienza por las pequeñas decisiones.
Por eso Jesús nos compara el Reino de los Cielos con la semilla del grano de mostaza, que es pequeña al inicio, pero luego a través de la progresividad y el crecimiento paulatino se transforma en la hortaliza mas grande: “También dijo: ´¿Con qué vamos a comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola podemos usar para describirlo? Es como un grano de mostaza: cuando se siembra en la tierra, es la semilla mas pequeña que hay, pero una vez sembrada crece hasta convertirse en la más grande de las hortalizas, y echa ramas tan grandes que las aves pueden anidar bajo su sombra.´”, Marcos 4:30-32.
El fuego en los evangelios es un elemento de purificación, hay un bautismo de arrepentimiento en el agua, pero hay un bautismo en el fuego que representa la Gnosis, la transformación del corazón del hombre del amor natural (philia) hacia el amor sobrenatural de Dios (Ágape); este es el verdadero conocimiento Gnóstico de los evangelios: “Yo los bautizo a ustedes en agua para que se arrepientan. Pero el que viene después de mí es mas poderoso que yo, y ni siquiera merezco llevarle las sandalias. Él los bautizará con el espíritu santo y con fuego.”, Mateo 3:11.
La doctrina Gnóstica esta inserta en la misma revelación cristiana, las promesas de Jesús se realizarán en Pentecostés (Hechos de los Apóstoles 2), durante esa fiesta, los discípulos reciben el espíritu de sabiduría, es decir la fuerza de lo alto, en la forma de lenguas de fuego, para llevar el evangelio hasta el fin del mundo.

La vida en gracia: ¿Cuál es la enseñanza y el significado de la parábola de los talentos según la biblia?

La parábola de los talentos en el evangelio de San Mateo es una metáfora sobre la importancia de la vida en gracia de Dios, esta vida en gracia no es simplemente no pecar sino vivir los dones recibidos de Dios. Los dones nos explica Jesús son perfecciones, cualidades de Dios: “Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.”, Mateo 5:48.
Cuando estas perfecciones son transmisibles al hombre como la misericordia, la perseverancia decimos que los dones son regalos sobrenaturales que ordenan nuestra vida a la sabiduría, la esencia misma de Dios. El Reino de Dios no es un estado futuro de la vida sino que es el imperio, dominio de las perfecciones de Dios, el gobierno de la misericordia, el imperio de la perseverancia. En definitiva el Reino de Dios es la cultura de la excelencia.
Y estos dones que nos da Dios tienen que ser vividos por eso Jesús compara los talentos, que era el dinero de aquella época, con los verdaderos bienes del hombre, sus dones. Los dones nos explica Jesús con esta parábola tienen que dar interés, es decir tienen que dar sus frutos, y por esos frutos vamos a ser juzgados: “Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso”, Lucas 6:36; “Sed santos porque yo soy Santo”, 1 Pedro 1:16. Esta es la enseñanza y el significado de la parábola de los talentos según la Biblia.
Jesús nos enseña así esta hermosa parábola: “Porque el Reino de los Cielos es como un hombre yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.
Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.
Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.
Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.
Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.
Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.
Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabias que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.
Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.
Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
Porque al que tiene, le será dado, y tendrá mas; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.”, Mateo 25:14-30.

El maestro Jesús nos enseña como conectar con el espíritu santo, el maestro interior

Jesús en los evangelios nos introduce en la enseñanza del maestro interior: “Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios”, Juan 3:21.
Practicar la verdad significa ser precisos y exactos, ser asertivo. Por ejemplo tenemos una cita, ser asertivo significa ser puntual en el lugar y la hora del encuentro, ni minuto mas ni minuto menos. Ser asertivo significa también cumplir con la palabra dada, cumplir adecuadamente con nuestros contratos y nuestras obligaciones con los demás, si decimos si es si y si decimos no es no: “Antes bien, sea el hablar de ustedes: “Si, si” o “No, no”; porque lo que es más de esto, procede del mal”, Mateo 5:37.
El espíritu santo que es el maestro interior huye de la falsedad y el error: “Porque el santo espíritu, el educador, huye de la falsedad, se aparta de los razonamiento insensatos, y se siente rechazado cuando sobreviene la injusticia”, Sabiduría 1:5.
Hay una elección de base: el camino del error o el camino de la falsedad. Conectar con el maestro interior, es conectar con la luz interior de la verdad y su camino.
Hay objetos que pueden ser percibidos con los sentidos que son los objetos físicos, pero hay objetos que solo pueden ser contemplados con la inteligencia y la razón, a las primeras las llamamos “carnales” y a las segundas “espirituales”, cuando nos enseñan sobre las cosas espirituales, como la sabiduría, el alma consulta o conecta a ese maestro interior que le revela la verdad.
Por eso Jesús nos advierte de no llamar maestros a quienes no lo son: “Pero no permitan que a ustedes se les llame “Rabí”, porque tienen un solo Maestro y todos ustedes son hermanos. Y no llamen a nadie “padre” en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, y él está en el cielo. Ni permitan que los llamen “maestro”, porque tienen un solo Maestro, el Cristo.”, Mateo 23:8-10.
Cuando aceptamos el mensaje de Jesús que es vivir los dones espirituales: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, Juan 14:6. El maestro interior viene en nuestro auxilio en los momentos de dificultad y necesidad. Jesús sobre el maestro interior nos enseña: “Y, cuando los arresten y los sometan a juicio, no se preocupen de antemano por lo que van a decir. Solo declaren solo lo que se le dé a decir en ese momento, porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu Santo.”, Mateo 13:11.

Herejías contra el camino de la misericordia: El dinero no se hace trabajando

“El dinero no se hace trabajando”, es quizás una de las frases mas conocidas en mi país, la Argentina. Esta frase me toco escucharla cuando quise presentar mi libro sobre espiritualidad y filosofía en una biblioteca, la persona que me lo dijo quizás me lo dijo pensando que lo mío era algo inútil y sin sentido.
Esto que me ocurrió lo comento para explicar el profundo problema que causan las herejías, es decir la enseñanza del error, en la gente simple y común, que no tiene conocimientos sobre espiritualidad: la pérdida de la cultura del trabajo y en definitiva de toda esperanza.
Las herejías causan opresión y tienen como fin fomentar el negocio de la ignorancia, que tan bien les funciona a muchos. La herejía cuando se desarrolla como sistema de conocimientos se la denomina sofistica o falsa filosofía, llamada así por Platón que la cita a menudo en sus libros. Muchas religiones, no todas, son en realidad formas de sofistica.
La espiritualidad consiste en vivir los dones espirituales por que cuando vivimos los dones espirituales somos precisos y exactos y además somos progresivos.
Vivir la misericordia (compasión, amabilidad, benevolencia), vivir la piedad (constancia, firmeza, devoción, ecuanimidad, estabilidad), vivir los dones es vivir eticamente porque todos los dones son buenos por definición.
Todo lo que esta afuera de esto es error, falla; como por ejemplo la justicia, no toda justicia es buena, la justicia se define como dar y recibir de manera proporcional, el problema de la justicia es definir en que consiste la proporción.
Cuando hablamos del problema de la educación, o del prolema cultural, estamos hablando del problemas de las herejías; los países como la Argentina o Venezuela fracasan no por sus sistemas políticos sino por la opresión cultural que genera la enseñanza del error.
Luchar contra las herejía que nos alejan del camino de la misericordia es un deber del guerrero espiritual. Mientras las herejías conformen el pensamiento del hombre común en Latinoamérica, este continente será un área de pobreza y marginalidad.
Enseñar la ciencia de la sabiduría, que es la ciencia capital, el conocimiento de los medios correctos para vivir, es sembrar la base para el desarrollo correcto de un país, las culturas exitosas son las “culturas asertivas”, las culturas donde se premia el pensamiento asertivo y no la falsedad.

Qué nos enseña la Biblia sobre la importancia de mantener una buena conciencia ante Dios

La buena conciencia es fundamental porque todos juzgamos según nuestra propia medida: “Para los puros todo es puro, pero para los corruptos e incrédulos no hay nada puro. Al contrario, tienen corrompidas la mente y la conciencia”, Tito 1:15.
Todos tenemos un tesoro en el corazón nos explica la Biblia y de ese tesoro es que nace tanto la buena conciencia como la mala conciencia: “El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda el corazón habla la boca.”, Lucas 6:45.
Las personas con buena conciencia hacen de cada oportunidad, una oportunidad para ayudarse a si mismas y a los demás, están decididas a aprender, a mejorar, a perfeccionarse y a liberar a los demás de sus propias limitaciones y miserias: el bien es expansivo, de allí que nace la facultad de la empatía como en la Parábola del Buen Samaritano (Lucas 10:25-37), todos tenemos que hacer nuestra vida, pero siempre podemos hacernos un lugar para auxiliar a nuestros hermanos(nuestro prójimo). El buen samaritano es el ejemplo que nos pone Cristo para imitar: “Haz por los demás lo que te gustaría que hicieran por ti”, Mateo 7:12.
La buena conciencia encierra en si misma de una bendición, nos libera del miedo: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.”, 1 Juan 4:18.
Cuando cultivamos los buenos pensamientos dentro nuestro no esperamos de los demás cosas negativas o dañinas y eso nos libera de esa sensación de “miedo difuso” o de “miedo constante” que es típico de las personas mas negativas. El apóstol Pedro nos describe la buena conciencia: “Finalmente sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándonos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.”, 1 Pedro 3:8-9.
La conciencia, es decir aquello que nos achaca constantemente lo que somos como personas es lo que nos conduce a los fines últimos de la vida humana, las obras de la carne para los que tienen mala conciencia y los frutos del espíritu para los que acercan su conciencia a Dios:
“Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías y cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.” Gálatas 5:19-23.

Jesús y el peligro de las riquezas: El significado de la Parábola del Rico insensato

Jesús nos enseña que la codicia nos conduce por el camino del error en la Parabala del Rico insensato. En las enseñanzas de Jesús las riquezas no son en sí algo malo, todo depende del uso que les demos; hay una riqueza bien asentada, que es la riqueza unida a la sabiduría (el conocimiento de los medios correctos para vivir) y el temor de Dios (constancia, firmeza, devoción, ecuanimidad, estabilidad); y por el otro lado una riqueza mal asentada que esta unida a la codicia y el miedo. Los bienes espirituales no deben estar separados de los bienes materiales: “La sabiduría es aún mejor cuando uno tiene dinero; ambas cosas son de beneficio a lo largo de la vida.”, Eclesiastés 7:11.
Pero Jesús es claro, si nos olvidamos de la palabra de Dios y solo buscamos satisfacer nuestro propio egoísmo, corremos el riesgo de caer en una falsa sensación de seguridad, en eso consiste el peligro de las riquezas: “¡Tengan cuidado!—advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.”, Lucas 12:15.
El cuento de Jesús tiene un mensaje muy claro, el que acumula solo para sí solo acumula para otros:
“Entonces les contó esta parábola:
—El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha. Así que se puso a pensar: ´¿Qué voy a hacer? No tengo donde almacenar mi cosecha´. Por fin dijo: ´Ya se que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros mas grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: Alma mía ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida´. Pero Dios le dijo: ´¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?´.
´Así le sucede al que acumula riquezas para si mismo, en vez de ser rico delante de Dios´”, Lucas 12:16-21.
Jesús nos llama a practicar la humildad y la misericordia, a vivir los dones recibidos de Dios, ese es el verdadero tesoro del hombre, porque como explica la Biblia: “Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar”, 1 Timoteo 6:7.
Tenemos que elegir entre dos caminos, el camino del acierto (precisión y exactitud) y el camino del error, entre la bienaventuranza y la malaventuranza: Dos mentalidades, dos caminos, dos retribuciones.

¿Qué significa según el pensamiento de la fe cristiana, “nacer del agua y del espíritu”?

Es el evangelio de Juan el que nos narra con mas precisión en que consiste “nacer del agua y del espíritu”. En los evangelios el hombre se debate en una oposición entre la carne y el espíritu, hay un nacer según la carne y otro según el espíritu, así como hay un vivir según la carne y otro vivir según el espíritu, esto se resume en una idea: dos mentalidades, dos caminos, dos retribuciones.
La metafísica nos explica que todo ser tiende a su naturaleza, la naturaleza del gusano es la mariposa, la naturaleza de la semilla es árbol que fructifica. Y en este desarrollo del hombre hacia su naturaleza hay un segundo nacimiento, el nacimiento del espíritu. En este nacimiento Dios nos entrega su esencia, la sabiduría para hacernos semejantes a el en esencia, este es el verdadero significado de “nacer del agua y del espíritu.”
El nacer de nuevo, es decir nacer según el espíritu, es una consecuencia del Temor de Dios (constancia, firmeza, devoción, ecuanimidad, estabilidad): “El temor de Dios es el principio de la sabiduría”, Proverbios 1:7. El temor de Dios es el camino hacia la iluminación espiritual.
El evangelio de Juan nos narra el encuentro entre el doctor de la Ley Nicodemo y Jesús, es allí que Jesús le transmite a Nicodemo durante la noche, los secretos de la Gnosis:
“Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tu haces, si no esta Dios con él.
Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios.
Nicodemo le pregunto: ¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo?¿Acaso puede entrar al seno de su madre y volver a nacer?
Jesús le respondió: Te aseguro que el que no nace del agua y del espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
Lo que nace de la carne es carne y lo que nace del espíritu es espíritu.
No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
El viento sopla donde quiere y oyes su sonido; mas ni sabes de donde viene, ni a donde va; así es todo aquel que es nacido del espíritu.”, Juan 3:3-8.
Podemos ver esta explicación de Jesús de otra manera: “Simón, hijo de Jonás, ¿me Ágape mas que a estos? Le respondió: Si, Señor, tú sabes que te Philia”, Juan 21:15. Ágape es el amor proyectado hacia toda la obra de Dios, el amor al bien, el amor don del espíritu santo. Philia es el amor del alma, el amor que nace del placer de vernos reflejados en el otro, el amor de amistad. Luego de esta respuesta Jesús les prometerá a los discípulos el Espíritu Santo. La diferencia entre Ágape y Philia según la fe cristiana es la Gnosis, el nacimiento en el agua y el espíritu.