El maestro Jesús nos enseña como conectar con el espíritu santo, el maestro interior

Jesús en los evangelios nos introduce en la enseñanza del maestro interior: “Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios”, Juan 3:21.
Practicar la verdad significa ser precisos y exactos, ser asertivo. Por ejemplo tenemos una cita, ser asertivo significa ser puntual en el lugar y la hora del encuentro, ni minuto mas ni minuto menos. Ser asertivo significa también cumplir con la palabra dada, cumplir adecuadamente con nuestros contratos y nuestras obligaciones con los demás, si decimos si es si y si decimos no es no: “Antes bien, sea el hablar de ustedes: “Si, si” o “No, no”; porque lo que es más de esto, procede del mal”, Mateo 5:37.
El espíritu santo que es el maestro interior huye de la falsedad y el error: “Porque el santo espíritu, el educador, huye de la falsedad, se aparta de los razonamiento insensatos, y se siente rechazado cuando sobreviene la injusticia”, Sabiduría 1:5.
Hay una elección de base: el camino del error o el camino de la falsedad. Conectar con el maestro interior, es conectar con la luz interior de la verdad y su camino.
Hay objetos que pueden ser percibidos con los sentidos que son los objetos físicos, pero hay objetos que solo pueden ser contemplados con la inteligencia y la razón, a las primeras las llamamos “carnales” y a las segundas “espirituales”, cuando nos enseñan sobre las cosas espirituales, como la sabiduría, el alma consulta o conecta a ese maestro interior que le revela la verdad.
Por eso Jesús nos advierte de no llamar maestros a quienes no lo son: “Pero no permitan que a ustedes se les llame “Rabí”, porque tienen un solo Maestro y todos ustedes son hermanos. Y no llamen a nadie “padre” en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, y él está en el cielo. Ni permitan que los llamen “maestro”, porque tienen un solo Maestro, el Cristo.”, Mateo 23:8-10.
Cuando aceptamos el mensaje de Jesús que es vivir los dones espirituales: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, Juan 14:6. El maestro interior viene en nuestro auxilio en los momentos de dificultad y necesidad. Jesús sobre el maestro interior nos enseña: “Y, cuando los arresten y los sometan a juicio, no se preocupen de antemano por lo que van a decir. Solo declaren solo lo que se le dé a decir en ese momento, porque no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu Santo.”, Mateo 13:11.

Herejías contra el camino de la misericordia: El dinero no se hace trabajando

“El dinero no se hace trabajando”, es quizás una de las frases mas conocidas en mi país, la Argentina. Esta frase me toco escucharla cuando quise presentar mi libro sobre espiritualidad y filosofía en una biblioteca, la persona que me lo dijo quizás me lo dijo pensando que lo mío era algo inútil y sin sentido.
Esto que me ocurrió lo comento para explicar el profundo problema que causan las herejías, es decir la enseñanza del error, en la gente simple y común, que no tiene conocimientos sobre espiritualidad: la pérdida de la cultura del trabajo y en definitiva de toda esperanza.
Las herejías causan opresión y tienen como fin fomentar el negocio de la ignorancia, que tan bien les funciona a muchos. La herejía cuando se desarrolla como sistema de conocimientos se la denomina sofistica o falsa filosofía, llamada así por Platón que la cita a menudo en sus libros. Muchas religiones, no todas, son en realidad formas de sofistica.
La espiritualidad consiste en vivir los dones espirituales por que cuando vivimos los dones espirituales somos precisos y exactos y además somos progresivos.
Vivir la misericordia (compasión, amabilidad, benevolencia), vivir la piedad (constancia, firmeza, devoción, ecuanimidad, estabilidad), vivir los dones es vivir eticamente porque todos los dones son buenos por definición.
Todo lo que esta afuera de esto es error, falla; como por ejemplo la justicia, no toda justicia es buena, la justicia se define como dar y recibir de manera proporcional, el problema de la justicia es definir en que consiste la proporción.
Cuando hablamos del problema de la educación, o del prolema cultural, estamos hablando del problemas de las herejías; los países como la Argentina o Venezuela fracasan no por sus sistemas políticos sino por la opresión cultural que genera la enseñanza del error.
Luchar contra las herejía que nos alejan del camino de la misericordia es un deber del guerrero espiritual. Mientras las herejías conformen el pensamiento del hombre común en Latinoamérica, este continente será un área de pobreza y marginalidad.
Enseñar la ciencia de la sabiduría, que es la ciencia capital, el conocimiento de los medios correctos para vivir, es sembrar la base para el desarrollo correcto de un país, las culturas exitosas son las “culturas asertivas”, las culturas donde se premia el pensamiento asertivo y no la falsedad.

Qué nos enseña la Biblia sobre la importancia de mantener una buena conciencia ante Dios

La buena conciencia es fundamental porque todos juzgamos según nuestra propia medida: “Para los puros todo es puro, pero para los corruptos e incrédulos no hay nada puro. Al contrario, tienen corrompidas la mente y la conciencia”, Tito 1:15.
Todos tenemos un tesoro en el corazón nos explica la Biblia y de ese tesoro es que nace tanto la buena conciencia como la mala conciencia: “El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda el corazón habla la boca.”, Lucas 6:45.
Las personas con buena conciencia hacen de cada oportunidad, una oportunidad para ayudarse a si mismas y a los demás, están decididas a aprender, a mejorar, a perfeccionarse y a liberar a los demás de sus propias limitaciones y miserias: el bien es expansivo, de allí que nace la facultad de la empatía como en la Parábola del Buen Samaritano (Lucas 10:25-37), todos tenemos que hacer nuestra vida, pero siempre podemos hacernos un lugar para auxiliar a nuestros hermanos(nuestro prójimo). El buen samaritano es el ejemplo que nos pone Cristo para imitar: “Haz por los demás lo que te gustaría que hicieran por ti”, Mateo 7:12.
La buena conciencia encierra en si misma de una bendición, nos libera del miedo: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.”, 1 Juan 4:18.
Cuando cultivamos los buenos pensamientos dentro nuestro no esperamos de los demás cosas negativas o dañinas y eso nos libera de esa sensación de “miedo difuso” o de “miedo constante” que es típico de las personas mas negativas. El apóstol Pedro nos describe la buena conciencia: “Finalmente sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándonos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.”, 1 Pedro 3:8-9.
La conciencia, es decir aquello que nos achaca constantemente lo que somos como personas es lo que nos conduce a los fines últimos de la vida humana, las obras de la carne para los que tienen mala conciencia y los frutos del espíritu para los que acercan su conciencia a Dios:
“Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías y cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.” Gálatas 5:19-23.

Jesús y el peligro de las riquezas: El significado de la Parábola del Rico insensato

Jesús nos enseña que la codicia nos conduce por el camino del error en la Parabala del Rico insensato. En las enseñanzas de Jesús las riquezas no son en sí algo malo, todo depende del uso que les demos; hay una riqueza bien asentada, que es la riqueza unida a la sabiduría (el conocimiento de los medios correctos para vivir) y el temor de Dios (constancia, firmeza, devoción, ecuanimidad, estabilidad); y por el otro lado una riqueza mal asentada que esta unida a la codicia y el miedo. Los bienes espirituales no deben estar separados de los bienes materiales: “La sabiduría es aún mejor cuando uno tiene dinero; ambas cosas son de beneficio a lo largo de la vida.”, Eclesiastés 7:11.
Pero Jesús es claro, si nos olvidamos de la palabra de Dios y solo buscamos satisfacer nuestro propio egoísmo, corremos el riesgo de caer en una falsa sensación de seguridad, en eso consiste el peligro de las riquezas: “¡Tengan cuidado!—advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes.”, Lucas 12:15.
El cuento de Jesús tiene un mensaje muy claro, el que acumula solo para sí solo acumula para otros:
“Entonces les contó esta parábola:
—El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha. Así que se puso a pensar: ´¿Qué voy a hacer? No tengo donde almacenar mi cosecha´. Por fin dijo: ´Ya se que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros mas grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: Alma mía ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida´. Pero Dios le dijo: ´¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?´.
´Así le sucede al que acumula riquezas para si mismo, en vez de ser rico delante de Dios´”, Lucas 12:16-21.
Jesús nos llama a practicar la humildad y la misericordia, a vivir los dones recibidos de Dios, ese es el verdadero tesoro del hombre, porque como explica la Biblia: “Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar”, 1 Timoteo 6:7.
Tenemos que elegir entre dos caminos, el camino del acierto (precisión y exactitud) y el camino del error, entre la bienaventuranza y la malaventuranza: Dos mentalidades, dos caminos, dos retribuciones.

¿Qué significa según el pensamiento de la fe cristiana, “nacer del agua y del espíritu”?

Es el evangelio de Juan el que nos narra con mas precisión en que consiste “nacer del agua y del espíritu”. En los evangelios el hombre se debate en una oposición entre la carne y el espíritu, hay un nacer según la carne y otro según el espíritu, así como hay un vivir según la carne y otro vivir según el espíritu, esto se resume en una idea: dos mentalidades, dos caminos, dos retribuciones.
La metafísica nos explica que todo ser tiende a su naturaleza, la naturaleza del gusano es la mariposa, la naturaleza de la semilla es árbol que fructifica. Y en este desarrollo del hombre hacia su naturaleza hay un segundo nacimiento, el nacimiento del espíritu. En este nacimiento Dios nos entrega su esencia, la sabiduría para hacernos semejantes a el en esencia, este es el verdadero significado de “nacer del agua y del espíritu.”
El nacer de nuevo, es decir nacer según el espíritu, es una consecuencia del Temor de Dios (constancia, firmeza, devoción, ecuanimidad, estabilidad): “El temor de Dios es el principio de la sabiduría”, Proverbios 1:7. El temor de Dios es el camino hacia la iluminación espiritual.
El evangelio de Juan nos narra el encuentro entre el doctor de la Ley Nicodemo y Jesús, es allí que Jesús le transmite a Nicodemo durante la noche, los secretos de la Gnosis:
“Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tu haces, si no esta Dios con él.
Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios.
Nicodemo le pregunto: ¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo?¿Acaso puede entrar al seno de su madre y volver a nacer?
Jesús le respondió: Te aseguro que el que no nace del agua y del espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.
Lo que nace de la carne es carne y lo que nace del espíritu es espíritu.
No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
El viento sopla donde quiere y oyes su sonido; mas ni sabes de donde viene, ni a donde va; así es todo aquel que es nacido del espíritu.”, Juan 3:3-8.
Podemos ver esta explicación de Jesús de otra manera: “Simón, hijo de Jonás, ¿me Ágape mas que a estos? Le respondió: Si, Señor, tú sabes que te Philia”, Juan 21:15. Ágape es el amor proyectado hacia toda la obra de Dios, el amor al bien, el amor don del espíritu santo. Philia es el amor del alma, el amor que nace del placer de vernos reflejados en el otro, el amor de amistad. Luego de esta respuesta Jesús les prometerá a los discípulos el Espíritu Santo. La diferencia entre Ágape y Philia según la fe cristiana es la Gnosis, el nacimiento en el agua y el espíritu.

Las bendiciones de Dios: Cómo podemos alcanzar la prosperidad y la riqueza según la biblia

La Biblia nos enseña sobre una riqueza bien asentada y otra que no. La riqueza bien asentada es la riqueza unida al temor de Dios y la sabiduría: “A quien venere el Señor, él le enseñará qué camino elegir; vivirá con prosperidad y su descendencia heredara la tierra”, Salmo 25:12-13; “El que atiende a la palabra prospera. ¡Dichoso el que confía en el Señor!”, Proverbios 16:20.
Vivir los dones nos explica la Biblia, y este vivir según el espíritu comienza con el temor de Dios (constancia, firmeza, devoción, ecuanimidad, estabilidad), el temor de Dios o Serenidad es el punto de partida, la buena tierra de la fe y el amor, el don que hace posible la conversión. La Serenidad trae consigo otro don la sabiduría (“El temor de Dios es el comienzo de la sabiduría”, Proverbios 1:7), la sabiduría es mentalidad progresiva, precisión y exactitud. Cuando tomamos una decisión procedemos con sabiduría o no, somos asertivos o fallamos, la sabiduría es el conocimiento de los medios correctos para vivir.
La riqueza y la prosperidad económica en la biblia tiene unos simples principios: precisión y exactitud, pensamiento progresivo, constancia y firmeza. Esta es la clave del éxito. Cuándo trabajamos sobre estas bases estamos actuando éticamente y estamos construyendo la riqueza sobre el verdadero bien del hombre: la verdad y la vida eterna (vida contemplativa, longevidad, felicidad de corazón). La riqueza en esta situación esta unida a la plenitud de los bienes espirituales en el hombre, como en el caso del Rey Salomón, cuya sabiduría proverbial estaba unida a la riqueza de un gran reino. Dios bendijo a Salomón y lo puso de ejemplo en la biblia sobre como debe proceder un hombre rico.
Hay en cambio otra riqueza que proviene de la codicia y de la mala inteligencia, esta es la riqueza mal asentada. Cuando la riqueza material esta disociada de la vida eterna (el conocimiento de Dios), y se produce una falsa sensación de seguridad y como nos enseña Jesús, el que acumula para si termina acumulando para otros:
“Y les dijo: Mirad y guardaos de toda avaricia; porque la vida de un hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.
Y el pensaba dentro de si, diciendo: ¿Qué hare porque no tengo donde guardar mis frutos?
Y dijo: Esto haré: derribaré graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;
y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.
Pero Dios le dijo: Necio, esta Noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quien será?. Así es para el que hace para sí tesoro y no es rico para con Dios.”, Lucas 12:16-21.
Los que siguen el camino del error (herejía), difícilmente prosperan y para eso dependen de los que les provea la suerte; la inconstancia y la codicia traen numerosos problemas y como dice el dicho: “Sembraron vientos y cosecharan tempestades”, Oseas 8:7.
Tenemos que elegir entre el camino de la sabiduría y el camino del error, los dos caminos pueden producir riquezas diferentes, elegimos.

El Reino de Dios:¿Cuál es la diferencia entre virtudes morales y dones espirituales en la biblia?

Jesús nos describe el Reino de Dios con parábolas: “El Reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo, y que de todas las semillas es la mas pequeña; pero cuando ha crecido es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.
Les dijo otra parábola: El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomo y escondió en tres medidas de harina hasta que todo quedo fermentado.”, Mateo 13:31-33.
1) Los dones espirituales son progresivos como la levadura que fermenta o la semilla que se transforma en árbol, los dones espirituales se viven porque se crece. Los dones espirituales son perfecciones, se heredan y su origen es Dios: “Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.”, Mateo 5:48. Cuando vivimos los dones espirituales estamos aplicando mentalidad progresiva: “renuévense en el espíritu de su mente”, Efesios 4:23. Sino aprendemos a pensar progresivamente no podemos interpretar los evangelios, ni la sagrada escritura en general: “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras.”, Lucas 24:45.
Es por esto que el Reino de los Cielos es una gracia, las personas inconstantes y que dependen de la suerte no pueden comprender el “misterio de la progresividad”: “Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.”, Mateo 13:13. La virtud moral en cambio implica “la practica”, no existe el concepto de progresividad en el plano de la virtud, la virtud se practica simplemente para alcanzar la felicidad: “La felicidad es el premio a la virtud”, Aristóteles.
2) El concepto de retribución, los dones espirituales están sujetos a la ley del retorno: “No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra. El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechara destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna.”, Gálatas 6:7-8. Los dones nos retribuyen bendición, si vivimos un don recibimos como premio otro don espiritual. Además la retribución es progresiva: “Sembraron vientos y cosecharán tempestades”, Oseas 8:7; también: “la piedad es útil para todo, ya que incluye una promesa no solo para la vida presente, sino también para la venidera.”, 1 Timoteo 4:7-8.
El concepto de retribución esta ausente en la filosofía griega.
3) Las virtudes morales responden al deseo de felicidad en el hombre, este deseo es un deseo egoísta; en cambio los dones espirituales responden al deseo del bien en la Biblia; el deseo del bien es el deseo de las almas puras.

El significado espiritual, ético y religioso de la comunión según la Biblia

La Biblia nos explica que la comunión es más que un concepto religioso, es como Dios desea que los hombres vivan, es decir es el orden correcto o ético de la sociedad, la comunión es el don espiritual de la concordia unido al bien común: “Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes”, Hechos de los Apóstoles 4:32. La comunión es lo opuesto al egoísmo y la codicia, es una consecuencia de la unión con la verdad: “Pero el que se une al Señor se hace uno con el en espíritu”, 1 Corintios 6:17.
Aristóteles nos explica que la Concordia es una forma de amistad, la justicia es amistad generalizada, es decir amistad entre los que son iguales entre si, de hecho el fin de la justicia es la felicidad, y los amigos son necesarios para esto. Luego esta la misericordia, esta virtud perfecta es amistad ética, es decir la amistad con aquellas personas que no pueden retribuirnos el esfuerzo, es decir es la amistad con las viudas y los huérfanos. Finalmente la Concordia es amistad política, es decir es la amistad entre los habitantes de una comunidad, dicho de otra manera la amistad entre vecinos.
El bien común es el bien general de una comunidad y de todos los participantes de la misma, el bien común como la concordia y la misericordia es un don, una perfección.
Jesús nos explica que el Reino de Dios esta dentro y fuera nuestro: “La venida del Reino de Dios no se puede someter a cálculos. No van a decir: “Mírenlo acá”, “Mírenlo allá”. Dense cuenta que el Reino de Dios esta entre ustedes.”, Lucas 17:20-21.
El Reino de Dios dentro de nosotros es vivir los dones espirituales, es buscar lo correcto y lo mejor, lo correcto por el don de consejo y lo mejor por la piedad. Vivir los dones espirituales es vivir eticamente porque todos los dones son buenos por definición (todo lo que es perfecto es en si mismo completo o bueno).
En cambio el Reino de Dios fuera de nosotros es la comunión, el imperio de la rectitud, el gobierno de la misericordia, el dominio de la sabiduría entre los hombres. Explicando esto de otra manera el Reino de Dios fuera de uno es el gobierno de las personas llenas del espíritu santo, las personas que aman el bien.
Es importante destacar que la comunión se solapa como concepto con los gobiernos virtuosos de Aristóteles que son la monarquía y la aristocracia. En el gobierno de uno solo hay dos soluciones, el sabio o el tirano, cuando gobierna el sabio según Aristóteles este recibe el titulo de Rey. En el gobierno de varios la aristocracia busca la comunión, en cambio la oligarquía que tiene como fin el dinero crea la opresión.

Qué nos dice la Biblia sobre el don de la confianza o seguridad en Dios.

La fe y la esperanza son dones que se reciben con la conversión, es decir, con el paso de una vida llena de pecados a una vida de rectitud ( “Haz por los demás lo que te gustaría que hicieran por ti”, Mateo 7:12 ). La esperanza nos explica Tomás de Aquino es la seguridad de recibir la vida eterna, el conocimiento de Dios (“Esto es la vida eterna, que te conozcan a ti, único Dios verdadero”, Juan 17:3). Estos dones espirituales asisten al creyente porque la razón no puede percibir la verdad: “Pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, deje atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido.”, 1 Corintios 13:10-12.
La percepción por parte de la mente de la verdad, es una consecuencia del nuevo nacimiento en el agua y el espíritu, en filosofía este nacimiento se denomina Gnosis: “De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios—dijo Jesús.
—¿Cómo uno puede nacer de nuevo siendo ya viejo?—pregunto Nicodemo ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer?
— Yo te aseguro que quien no nazca del agua y del espíritu no puede entrar en el Reino de Dios— respondió Jesús—. Lo que nace del cuerpo es cuerpo y lo que nace del espíritu es espíritu”, Juan 3:3-6
Cuando nacemos de nuevo recibimos la vida eterna y los dones que definen la integridad del hombre es decir los dones de sabiduría, entendimiento y discernimiento; y como consecuencia la esperanza se extingue o se realiza. Jesús explica esto con una bienaventuranza: “Bienaventurados los puros de corazón porque verán a Dios”, Mateo 5.8. La visión de Dios hace que la fe y la esperanza den lugar a la confianza o seguridad en Dios. Este don acompaña la vida eterna, la vida contemplativa y el don de la perseverancia, la determinación diaria de evitar el mal obrando el bien. La confianza en Dios se considera la fe adulta, la fe perfeccionada por el don de ciencia. La seguridad es una comprensión diferente de la fe porque se perciben con la inteligencia las realidades divinas: “No mirando las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”, 2 Corintios 4:18.
La Fe y la esperanza, junto con la razón o la justicia son conceptos que no pueden aplicarse al hombre espiritual, porque el hombre espiritual no esta separado de Dios, sino en comunión con el: “En cambio, el que es espiritual lo juzga todo, aunque él mismo no esta sujeto al juicio de nadie, porque ´¿quien ha conocido la mente del Señor para que pueda instruirlo?´ Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.”, 1 Corintios 2:15-16. También, “Pero el que se une al Señor se hace uno con él en espíritu”, 1 Corintios 6:17.

La confianza es la fe perfeccionada por el don de ciencia.

La psicología del miedo a la muerte: Que nos dice y nos enseña la Biblia al respecto

El hombre según la Biblia esta constituido por tres partes: cuerpo, alma y espíritu. Cuando prevalece el cuerpo en el hombre tenemos que la conducta del hombre viene formada por la concupiscencia, el deseo desordenado hacia los bienes aparentes como la fama, el dinero o el poder. La concupiscencia tiene un efecto no deseable, el miedo a la muerte. Esto es así porque la mente se encuentra ocupada en aquellas cosas que pueden perderse con el paso del tiempo, la salud tiene un limite y la posibilidad de no poder disfrutar de los bienes en el futuro nos crea una gran inseguridad. El miedo a la muerte se vuelve intenso cuando nos convertimos en “buscadores de placer”.
Platón siempre enseña en sus libros que los hombres deben buscar las verdades inmateriales, un ejemplo de esto es el mito de la caverna de Platón; esto en la Biblia tiene un equivalente, el espíritu, el maestro interior. Cuando elegimos vivir los dones espirituales, es decir cuando buscamos lo correcto y lo mejor, lo correcto por el don de consejo y lo mejor por la misericordia, estamos siguiendo a ese maestro interior que nos dirige hacia la verdad y como dice Jesús: “El amor os hará libres”, Juan 8:31. En el hombre espiritual, el hombre integro el miedo a la muerte no existe por que el hombre posee el amor de Dios: “sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor”, 1 Juan 4:18. Podríamos afirmar sin equivocarnos que el miedo a la muerte es inherente a la “incompletitud del hombre”, esta es la base de la psicología del miedo; el nuevo nacimiento, el nacimiento del agua y del espíritu nos libera de las pasiones: “Nadie puede ver el Reino de Dios si antes no renace de lo alto”, Juan 3:3.
Jesús viene a enseñarnos el Reino de Dios, el imperio o gobierno de las perfecciones divinas (“Sean perfectos como el Padre celestial es perfecto”, Mateo 5:48); y esto significa liberarnos de toda opresión y esto implica esa opresión que viene de los miedos mas profundos en el hombre: “librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre”, Hebreos 2:15. El ejercicio de las virtudes purificativas como la misericordia y la piedad, es decir el ejercicio de los dones espirituales, liberan al alma de error y del excesivo amor hacia las cosas terrenas como consecuencia el miedo disminuye. Tenemos que elegir entre el amor a Dios y el amor al dinero nos enseña la Biblia: “Nadie puede servir a dos señores pues menospreciará a uno y amará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.”, Mateo 6:24, tenemos que elegir entre el espíritu y la carne, el espíritu nos libera, en cambio la carne nos retiene, nos sujeta a servidumbre porque los miedos nos obligan muchas veces a acciones contrarias a la razón, y esas acciones se vuelven casi forzosas. Vivir libres de toda forma de miedo es la recompensa a una vida llena de misericordia hacia Dios y el prójimo, la piedad es el camino hacia la iluminación espiritual y la vida eterna, la mediación focalizada en los atributos divinos de Dios.