Estudios bíblicos profundos: como obtener la vida eterna

Sobre Dios y la vida eterna, Tomas de Aquino nos explica: Dios es la perfección en grado sumo, Dios es la sabiduría misma es decir hablar de la sabiduría es hablar de Dios. A Dios corresponden las perfecciones de todas las cosas nos aclara Tomas de Aquino.
Una perfección es aquello que no puede ser mejorado ni superado en su género, por ejemplo en el género de los tiempos tenemos todo el día, toda la semana y todo el año. ¿Cual es el segmento de tiempo mas completo? Todo el año. Llevemos este proceso al infinito y tenemos la eternidad, la eternidad es una perfección, es la posesión simultanea de todo el tiempo: pasado, presente y futuro.
En el género de los juicios tenemos la prudencia (razón practica) y el consejo (percibe con atención, medita con intuición e inspiración, decide con creatividad). ¿Cual es la virtud mas perfecta? El consejo, por eso decimos “don de consejo”.
La vida eterna es una perfección de Dios, Tomas de Aquino nos explica que la vida eterna es actividad contemplativa, la contemplación es la forma mas perfecta de meditación, es la meditación transcendental. Esto coincide con la definición que nos da Jesús sobre la vida eterna en el evangelio de Juan, que es en esencia un “evangelio de la Gnosis”:
La vida eterna es la misma percepción de la esencias divinas.
El camino hacia la vida eterna y la iluminación espiritual como nos enseña San Agustín, en su libro Confesiones, es el don de la Piedad. La Piedad se define como constancia, firmeza, devoción, ecuanimidad, estabilidad. la iluminación espiritual es el resultado de la constancia progresiva en la adquisición de sabiduría. La vida eterna perfecciona la iluminación espiritual a través de la actividad contemplativa, acompañando el don de la perseverancia.
La vida eterna es la consumación de la esperanza, es por esto que con la vida eterna no hablamos de “fe” sino de “seguridad o confianza en Dios”, y la introducción a la vida angélica: “a los santos se les promete igualdad con los ángeles”, Suma de Teologia Q 62, A 5.
Con la vida eterna somos participes de la vida divina de los ángeles y gozamos de todas o las mayores bendiciones divinas que acompañan la actividad contemplativa: la longevidad (don de la inmortalidad), la guía de Dios (apertura del tercer ojo es decir el oráculo)y la felicidad de corazón (don de la Felicidad).
La vida eterna es el fin principal de la vida espiritual y se corresponde con una bienaventuranza: “bienaventurados los puros de corazón porque verán a Dios”, Mateo 5:8.
El camino hacia la vida eterna es el don de la Piedad

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Qué es el crecimiento espiritual interior

El fin del crecimiento espiritual es el desarrollo del hombre hacia su naturaleza, es decir hacia su verdadero bien, la vida adulta o la adultez.
Todos los seres vivos tienen una característica: la progresividad hacia su naturaleza o causa final. Ejemplo: la naturaleza del gusano es la mariposa, la naturaleza de la semilla es la planta que fructifica.
Esta naturaleza es el bien del ser, la casa es buena cuando esta terminada, el fruto es bueno cuando esta maduro, el hombre es bueno cuando es integro (es decir completo en cuanto hombre adulto). Todo ser desea su bien o perfección.
Es por estos planteos metafísicos que el crecimiento interior es tan fundamental en el ser humano, las diversas religiones entienden la madurez espiritual como la conformidad a Dios.
Este crecimiento tiene algunas concepto fundamentales: el pensamiento progresivo, la constancia, la sabiduría.

1) Pensamiento Progresivo:
El crecimiento espiritual es paulatino, progresivo, comienza por las pequeñas decisiones. Todas las parábolas de Jesús en los evangelios se fundamentan en el uso del entendimiento o don de ciencia que en términos prácticos es pensamiento progresivo,es decir el desarrollo del pensamiento desde los conceptos mas simples a los mas complejos, el pensamiento progresivo tiene como fin no las cosas temporales sino las verdades eternas e inmutables, el pensamiento progresivo es pensamiento completo, es decir busca la completitud y es además ético:
Parábola del grano de mostaza (Lucas 13:18):
“Jesús dijo entonces: ¿A que se parece el Reino de Dios? ¿Con que podré compararlo? Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas.”
Parábola de la levadura (Lucas 13:20):
“Dijo también: ¿Con que podre comparar el Reino de Dios? Se parece a un poco de levadura que una mujer mezclo con gran cantidad de harina, hasta que fermento toda la masa”

2) Constancia progresiva (Don de la Piedad), Mejoramiento Continuo (Don de Fortaleza)y Sabiduría (Palabra de Dios):
La Parábola del Sembrador (Lucas 8:4-8)
“El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayo al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo. Otra parte cayo sobre las piedras y, al brotar, se seco por falta de humedad. Otra cayo sobre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron. Otra parte cayo en tierra fértil, broto y produjo fruto al ciento por uno”.
Explicación de la Parabola del Sembrador (Lucas 8:13-15):
“Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven para atrás. Lo que cayo entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar. Lo que cayo en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen y dan fruto gracias a su constancia”
La sabiduría, es decir la Palabra de Dios, es el conocimiento de los medios correctos para vivir, los que logran el crecimiento espiritual son los que adquieren progresivamente sabiduría, la tienen siempre presente y la viven con constancia. La constancia (don de la piedad) es la clave en el crecimiento espiritual, porque estos son los que dan fruto. Como fruto entendemos la iluminación espiritual y los frutos del espíritu (Gálatas 5:22-23):”Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad,fe, mansedumbre, dominio propio”.
La mayoría de la gente es inconstante, son como barcos sin vela, a la espera de alguna oportunidad que les brinde la suerte. Mucha gente cuando se propone una meta, se propone algo muy grande en poco tiempo y con pocas posibilidades de hacer.
Crecer espiritualmente significa tener proyectos paulatinos, razonables con una serie de metas pequeñas, medibles y logrables en el tiempo (con base en el mejoramiento continuo), por ejemplo: quiero tener el titulo de medico, establezco un tiempo, un cuando y luego propongo pequeñas metas a medir.
Las parábolas ilustran el crecimiento espiritual interior.

Los siete pecados capitales

El concepto de pecado no existe en la filosofía griega, Aristóteles en sus obras nos habla de la oposición entre vicio y virtud.
El pecado en la Biblia es toda omisión del bien: “El que sabe obrar el bien y no lo hace comete pecado”, Santiago 4:17. El bien en cambio es la regla de oro: “haz por los demás lo que te gustaría que hicieran por ti”, Mateo 7:12. La Regla de Oro se conoce como Don Espiritual de la Rectitud.

El pecado en el pensamiento Bíblico tiene su origen en la concupiscencia:
“Nadie, al ser tentado, diga que Dios lo tienta: Dios no puede ser tentado por el mal, ni tienta a nadie, sino que cada uno es tentado por su propia concupiscencia, que lo atrae y lo seduce. La concupiscencia es la madre del pecado, y éste una vez cometido, engrendra la muerte.” Carta de Santiago 1: 13-15.
La concupiscencia son los deseos desordenados contrarios a la bienaventuranza, por lo general deseos relacionados con lo material, lo físico.
Para Santo Tomas el pecado es una privación del bien y hay tantas formas de pecar como formas de privar al bien: “Pues el bien proviene, en las cosas, a partir de una causa perfecta, estando todas casi como anudadas las causas que pueden ayudar al bien; en cambio el mal proviene en cada cosa puntualmente, a partir de defectos particulares. En efecto, no hay belleza en el cuerpo a no ser que todos sus miembros estuvieran bien dispuestos; y la fealdad resulta de cualquier miembro que se encuentre desproporcionado. Y así la fealdad proviene de muchas causas diferentes, y la belleza de una causa perfecta, de un solo modo; y así se da, en todo lo bueno y todo lo malo, tal como Dios lo haya provisto”. Capitulo III, Libro I, Del Reino, Santo Tomas de Aquino.
Tomás de Aquino nos da otra definición del mal (pecado): “decimos malo al hombre privado de Virtud”, Suma de Teología.
Dada la diversidad que se da en la formas de privación del bien, Tomás enumera los principales pecados que son el origen de todos los demás:
*Lujuria: son los deseos sexuales desordenados.
*Gula: es el apetito excesivo.
*Soberbia: es creerse mejor que los demás.
*Ira: una expresión del odio.
*Envidia: consiste en el deseo de poseer bienes o atributos ajenos.
*Avaricia: es la adquisición y acaparación excesiva de bienes sin compartir.
*Pereza: es la falta de voluntad en la consecución de las propias obligaciones.

Qué dice la biblia sobre el amor

Tomas de Aquino en su obra Suma de Teología nos explica que Dios es la perfección en grado sumo y que a Dios corresponden las perfecciones de todas las cosas. En la Biblia se explica: “Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el padre que esta en los cielos”. Mateo 5:48
Tomamos la definición de perfecto o competo en el libro metafísica de Aristóteles: Capitulo XV, libro V, Metafísica
Se dice que es perfecto o completo:
1. Aquello fuera de lo cual es imposible hallar ninguna de sus partes, por ejemplo, el tiempo completo de cada cosas es aquel fuera del cual es imposible hallar un momento que sea parte de este tiempo.
2 Aquello que en cuanto a la excelencia y al bien no puede ser superado en su género.
3 De las cosas que han alcanzado su fin, siendo este bueno, se dice que son perfectas o completas.
Ejemplos de perfecciones son la misericordia y la perseverancia porque no pueden ser superadas, es decir son virtudes máximas en el hombre.
¿Que no podemos atribuir a Dios? Las imperfecciones, por ejemplo: la justicia no es una perfección porque no toda justicia es buena (la justicia no es progresiva), tampoco podemos atribuir pasiones a Dios, porque las pasiones inclinan al hombre al mal.
Explicado esto pasemos un ver un texto bíblico sobre el amor, el texto es una traducción directa del griego al castellano:
La Biblia nos enseña que existen diferentes maneras de amar.
Jesús le pregunta a Simón Pedro con Ágape. Ágape es el amor proyectado hacia toda la obra de Dios, este es el amor que no puede ser superado en su género, es el amor perfecto y por lo tanto don del espíritu (amor espiritual).
Ágape es el amor que corresponde al hombre espiritual: “el hombre espiritual, en cambio, todo lo juzga, y no puede ser juzgado por nadie”, 1 Corintios 2:15. Esto es así porque el amor espiritual es el origen de los 7 dones del espíritu santo.
Simón Pedro le contesta a Jesús con Philia, este amor es el amor del alma y corresponde a un estado intermedio entre el bien y el mal, es el amor que surge del placer de vernos reflejados en el otro. Este es el amor del hombre almatico, que está en contraposición al hombre espiritual.
Es de este dialogo que luego Jesús les promete el espíritu santo a los discípulos (Ágape): “porque todos serán salados por el fuego”, Marcos 9:49. El fuego es un símbolo de purificación, y la sal símbolo de la sabiduría, que nos da el gusto por las cosas divinas.
Recordemos que los evangelios fueron escritos en su primera versión en griego, si bien Jesús enseño en Arameo, en los evangelios Cristo cuando se refiere al amor siempre usa la palabra “Agape”, la traducción de esta palabra es “amor al bien”. En griego antiguo no hay una expresión general como en castellano es decir la palabra “amor”, cada forma del amor en griego tiene su propio nombre: eros que es el amor de los amantes, philia que es el amor de los amigos y ágape que es el amor divino y perfecto. También hay que recordar que en los evangelios de Cristo no hay referencias al alma sino al espíritu, Jesús nos habla siempre de la duplicidad “ágape-espíritu”, de ser llenos del espíritu santo.
No podemos usar conceptos almaticos, es decir conocimientos intermedios entre el bien y el mal, como los mandamientos y la virtud moral (justicia, prudencia) para comprender el amor de Dios. El amor del espíritu de Dios es el misterio más grande. Siempre y en todo momento debemos entender que cuando hablamos del espíritu hablamos de perfecciones,es decir camino, verdad y vida, Juan 14:6.

¿Podemos ver el futuro a través de la meditación?

Siempre que ocurre un hecho excepcional como las torre gemelas o el incendio de la catedral de notre damme, mucha gente consulta con rapidez las videncias de Nostradamus y Benjamín Solari Parravicini. Entonces surge una pregunta: ¿Podemos ver el futuro? La capacidad de ver el futuro existe, todos la tenemos en mayor o menor grado, es una habilidad como dibujar o pintar, por ejemplo muchas fobias inexplicables tienen su origen en el acceso inconsciente sobre el futuro, la fobia inconscientemente trabaja para evitar un acontecimiento probable y desconocido, por ejemplo la fobia al fuego o la fobia a las alturas pueden tener su origen en pesadillas repetitivas sobre el tema, y que la pesadilla trate sobre algo que puede o no, ocurrir.
Los fenómenos telepáticos existen y la prueba es el don de consejo: escucha (percibe con atención), medita ( con intuición e inspiración), decide. A través del don de consejo recibimos una información de un plano superior para resolver aquello que se presenta a nuestro juicio como Dios en persona. Jesús utiliza el don de consejo cuando sus adversarios le plantean problemas como los denarios y la prostituta que va a ser apedreada.
El origen de la capacidad para fer el futuro es la meditación contemplativa. La contemplación es la meditación focalizada en los atributos divinos de Dios: contemplamos la misericordia, la verdad de Dios.
A Dios corresponden las perfecciones de todos los géneros Dios es la perfección misma. Por ejemplo tomemos el genero de los segmentos de tiempo, tomemos un segmento de una hora, y un segmento de un día. ¿Cual es el segmento mas completo? El segmento de un día, llevemos este proceso al limite, cuál es el segmento mas completo, es decir el segmento mas perfecto? La respuesta es la eternidad, la eternidad es la posesión simultánea de todo el tiempo, pasado, presente y futuro.
La eternidad es un atributo divino, es decir una perfección de Dios. Solo a través de la meditación contemplativa tenemos acceso a la percepción de la eternidad: es decir del pasado, del presente y del futuro, en definitiva al espacio sin tiempo. Todo contemplativo tiene acceso al conocimiento del destino y de la providencia de Dios, en la mayoría de los casos no es un conocimiento preciso, sino mas bien vago, general, como el que daban los antiguos oráculos como el de delfos.
El conocimiento del futuro exige un trabajo racional de interpretación, esta la videncia misma que puede ser un sueño y la interpretación de la videncia, de aquí el trabajo de la intuición y la inspiración que son dones divinos. El futuro si bien esta ya dado, si puede ser cambiado, no es algo inmodificable, de ahí la importancia de las videncias.
Jesús nos habla de la importancia del ojo de la mente en los evangelios, en la espiritualidad el tercer ojo representa la capacidad de percibir las realidades sutiles, ocultas, futuras, posibles y eternas:
El tercer ojo es la lámpara del alma y el cuerpo.

Dios no puede ser burlado

La carta a los Gálatas nos hace una referencia a la La ley de la cosecha y la siembra: “No se engañen nadie se burla de Dios. Se recoge lo que se siembra:el que siembra para satisfacer su carne, de la carne recogerá solo corrupción; y el que siembra según el Espíritu, del Espíritu recogerá la Vida eterna”. Gálatas 6:7
La ley de la cosecha y la siembra es una ley de aprendizaje, que premia el acierto y castiga el error. Sembrar en el Espíritu significa ser progresivos, tender a la mejora, al aumento, es decir ser “camino”; sembrar en el espíritu también significa practicar la verdad es decir ser precisos y exacto y por ultimo aumentar la vida. Por eso Jesús dice “yo soy el camino la verdad y la vida”, Juan 14:6. Camino, verdad y vida son las condiciones para que una acción sea ética, es decir que sea asertiva, que de en el blanco.
Cuando sembramos según la carne practicamos el error, y la retribución por errar es recoger corrupción. La dicotomía carne-espíritu representa la oposición entre el bien y el mal, entre la rectitud y el pecado.
Las bienaventuranzas expuestas por Jesús en el sermón del monte en Mateo 5 y Lucas 6, constituyen el plan de Dios y no solo eso son la expresión del principio ordenador del universo, porque distribuye premios y castigos, nadie se burla de Dios significa que mas allá del azar hay un orden, del que nadie escapa, la ley de la cosecha y la siembra esta implícita en las bienaventuranzas, todas tienen un “porque”, podemos ponerle el nombre que queramos pero tarde o temprano rendimos cuentas de nuestros errores y nuestros aciertos en esta vida, no necesitamos de un infierno o un cielo en la otra vida, no necesitamos de amenazas o promesas en la otra vida.
Hay que recordar que esta ley universal tiene un efecto progresivo y de largo alcance: a mayor error mayor castigo, así como un castigo puede traer otro implícito porque un error trae consigo otro, así como una bola de nieve aumenta de tamaño al caer de la pendiente.
El infierno o el cielo lo tenemos acá y ahora según como elijamos vivir: ayudamos o pecamos.
Los que eligen vivir los dones espirituales es decir vivir éticamente recogen el premio mas excelente y progresivo: la vida eterna, el don espiritual que nos introduce en la vida celestial de los ángeles y nos da los premios mas grandes: la longevidad, la felicidad de corazón, y la visión de Dios.
Dios no puede ser burlado. Se recoge lo que se siembra. Gálatas 6:7

Qué significa redimir: el don de la justificación

Para entender que significa la justificación hay que entender que significa la ética. La ética no tiene relación ni con los mandamientos que constituyen la ley natural del hombre, ni con la justicia que es una virtud del campo de la moral, la ética nos explica que hay dos estilos de vida: pecamos o vivimos rectamente, es decir vivimos según la carne o vivimos según el espíritu. El evangelio nos da un caso practico: la parábola del buen samaritano.
Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayo en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hicieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También paso por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a el, lo vio y se conmovió. Entonces se acerco y vendo sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargo de cuidarlo. Al día siguiente, saco dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: Cuídalo, y lo que gastes de mas, te lo pagare al volver. ¿Cuál de los tres te parece que se porto como el prójimo del hombre asaltado por los ladrones? Lucas 10:29-37.
Nuestro prójimo es quien necesita de nuestra ayuda, el buen samaritano procede con rectitud (regla de oro): “haz por los demás lo que te gustaría que hicieran por ti” Mateo 7:12. La rectitud es un estilo de vida, todos tenemos un ranking de rectitud, un millaje de rectitud, todos tenemos un ranking de misericordia, de perseverancia, los dones son camino porque se viven.
El sacerdote y el levita pecan, es decir omiten obrar el bien: “Todo aquel que sabe obrar el bien y no lo hace, comete pecado” Santiago 4:17.
La redención es el cambio de estilo de vida: de una vida llena de pecados a una vida de rectitud; y para esto contamos con el don de la justificación. La justificación es una ayuda especial que recibimos para lograr este cambio y esta fuertemente ligada al perdón y al arrepentimiento. Como Mateo que era cobrador de impuestos y decide seguir a Jesús: “Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. El se levanto y los siguió. Mateo 9:9.
En la religión cristiana la justificación se recibe en el bautismo junto con la fe: “Justificados, entonces por la fe, estamos en paz con Dios” Romanos 5:1
El apóstol Pablo en su carta a los Romanos relaciona la justificación con el don de la Providencia, es decir la predestinación: “a los que predestino, también los llamo; y a los que llamo, también los justifico; y a los que justifico, también los glorifico” Romanos 8:30; para luego afirmar:
La justificación es un don del Espíritu Santo que acompaña la fe